Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Creíamos que solamente en el fútbol profesional se daba el caso de rendir pleitesía a un equipo conformado por mexicanos, anteponiéndole el mote de el rebaño sagrado, pero estamos en un error craso porque anteayer y ayer mismo constatamos que desde que se empezaron a escribir las primeras páginas de nuestra historia, ya empezábamos a doblar la cerviz ante los dioses, sacerdotes y reyes que precedieron a la casta sagrada, que desde aquellos viejos tiempos principiaron a adueñarse del poder y del oro de nuestros antepasados Tal vez por el hecho de que el hombre es adicto a la monarquía –por razones de religiosidad, de miedo a conducirse solo o por estupidez social-, lo cierto es que se ha acostumbrado a que alguien lleve la batuta y por ese simple hecho dictatorial, se les quema incienso y se les rinde tributo dejándolos que ellos se cobren a lo chino, sin merecerlo.
El martes de la presente semana el ejército y los demás cuerpos policíacos, empezaron a hacer rondines desde temprana hora, cercando el recinto del Congreso del Estado que lucía recién re-pintado, adonde posteriormente empezaron a arribar lujosos automóviles conducidos por experimentados chóferes muy bien vestidos, que al ir tomando turno a su arribo al edificio, bajaban de los lujosos carros, damas muy bien acicaladas y emperifolladas, acompañadas de caballeros perfectamente ataviados, como si estuvieran asistiendo a un baile de gala o a la presentación de algún artista extranjero o a la ópera Pero no, simplemente se trataba de acudir a la toma de posesión del nuevo cargo que como diputados locales, asumieron los que hace unos días andaban agarrados de la greña tirándose hasta con la bacinica llena.
Y haciendo cola vimos a numerosos ciudadanos del comercio, empresarios, turisteros, políticos, etc., todos con la mira de querer hueso en la polla que trae don Roberto Sandoval Castañeda, haciéndola de misterio, para darle el toque de tenebra a la nueva administración.
A unas cuadras, no muy lejos de ahí, los sicarios desollaban a sus víctimas para irlas a depositar en nuevas tinas, acomodándolas en pedazos como si las preparaban para hacer un pozole.
Al día siguiente se repitió la historia (de las casta sagrada) pero en lugares muy diferentes. Redoblada la guardia y el personal. Motivo: el sexto informe del señor Ney y la visita de distinguidas personalidades del mundo del turismo, la banca y la política, entre una bola de más de dos mil invitados de honor y diez mil mirones
Control Señores Control Hoy es otro día Ahora la realidad despierta del sueño