-Tal parece que a Omar Reynozo le acomodarían mejor los tiempos de Don Porfirio.
-No solo violenta el derecho de expresión sino el derecho ciudadano a estar informado
Por Luis Chávez López

En suma polémica ha sido la actitud tomada por el ahora diputado Omar Reynoso, quien nuevamente se ve inmerso en el ojo del huracán, cuando atento contra el derecho a la libertad de expresión de la periodista Arcelia García quien publicó las declaraciones de la diputada federal, Ivideliza Reyes, en contra de quien hasta hace unos meses fuera Secretario de Salud y dejara el cargo en medio del escándalo y muchas dudas en torno al manejo administrativo y financiero de esa institución.

La periodista hizo lo que todos los periodistas hacen a diario: recoger la información sobre los hechos de actualidad en el estado de una fuente debidamente autorizadas y con capacidad jurídica, como es el caso de la diputada federal.

Arcelia recogió declaraciones de Ivideliza Reyes en el sentido de que la Secretaría de la Función Pública estaba investigando la gestión de Omar Reynozo a su paso por la Secretaría de Salud y de quien dijo, podría ser llamado a cuentas por esa dependencia que a nivel federal es algo así como el policía que vigila la aplicación honesta y legal de los bienes públicos, en este caso los destinados a esa dependencia en Nayarit que maneja recursos federales.

La periodista en ningún momento aplicó algún calificativo en contra del legislador, como tampoco se metió en su vida personal, como pudiera argumentar a su favor quien interpuso la querella.

Omar Reynozo es un hombre público y todo lo que diga o haga y exprese o deje de hacer o decir en el ámbito de su función pública es noticia, más aún cuando hay una institución federal que lo investiga, según Ivideliza.

Aquí ya dijimos que gruesos expedientes obran en la Secretaría de la Función Pública en torno a este caso y que a Omar Reynozo le importa mucho la curul donde hoy se sienta pero sobre todo el fuero, pues le da una especie de red de protección contra los señalamientos que otros políticos como Ivildeliza hagan en su contra.

EL PECADO DE ARCELIA

Ese fue el pecado de Arcelia, publicar lo dicho en este caso por Ivideliza, lo que irritó sobre manera al diputado por Bahía de Banderas que tiene una meteórica carrera política digamos en ascenso que debe cuidar sin dejar ni una estela de duda sobre su actuación por las dependencias por donde pasa.

Como debe evitar también atentar contra el derecho a la libertad de expresión de la periodista como el derecho a la información que tienen todos los ciudadanos de esta entidad en saber qué sucedió en Salud, pues habrá que recordarle que no estamos en el inicio del año 1900, en pleno porfiriato o en los duros tiempos de Díaz Ordaz, donde violentar este derecho constitucional, impidiéndolo con descomunal fiereza, era el pan de cada día y el ejercicio del periodismo se hacia en la clandestinidad.

Ahí están las frías celdas de Lecumberri que albergaron en esos aciagos tiempos a muchos presos políticos, entre ellos periodistas, que hicieron lo mismo que hizo Arcelia y murieron víctimas de la represión desde el poder político.

Al diputado quizás le vendrían mejor los tiempos de la Santa Inquisición cuando la tortura y la hoguera en público eran las formas de castigar el menor indicio de herejía.

En fin, apenas inicia la XXX Legislatura y la pesada sombra de su oscuro pasado administrativo y político dejado en Salud, persigue al diputado que por el bien de su investidura, debe aclarar públicamente cualquier duda sobre su actuación como Secretario de Salud y evitar el bochorno de ser acusado socialmente por violentar uno de los derechos básicos de los hombres y que afortunadamente nuestra Carta Magna contempla como irrenunciable y que no está sujeto al capricho ni la voluntad de gente como el diputado Reynozo, que tal parece le acomodarían mejor los tiempos de Don Porfirio.

Pero también cabe preguntarse: ¿el diputado actuó por impulso contra la periodista o se lo recomendaron sus asesores?