Por Benito Madera de la Paz (Segunda parte)
La escalada de violencia que prevalece en nuestro país, avanza de manera implacable como un gran incendio que amenaza con abrazarlo todo, si antes no se hace un esfuerzo por conjurar éste negro presagio. No se ocupa ser un agudo analista para encontrar las causas nos llevaron a ésta situación, una de ellas, quizá la principal, es el cáncer de la corrupción que afecta a los gobiernos en todos sus esferas y niveles, corrupción cuyo fruto venenoso es la impunidad, y la impunidad es el incentivo para todas las formas de delincuencia. En la historia del parlamento destaca como razón de su creación, la lucha de los pueblos en contra de los abusos de gobernantes que investidos de poderes absolutos han azolado a la humanidad en distintas épocas promoviendo corrupción e impunidad con sus actitudes arbitrarias. En México, la función histórica del parlamento de ser factor en el control del poder, ha sido pervertida. Lo que hoy vemos son congresos que funcionan como una extensión de los ejecutivos, sobre todo los diputados del partido gobernante que reducidos por voluntad propia al papel de títeres, han hecho del legislativo un guiñol cuyos hilos son manejados por el gobernador para aprobarle todo tipo de iniciativas aunque estas sean altamente lesivas al interés público. Este es el caso de la pasada legislatura que va a ser recordada seguramente como la peor que hayamos padecido los nayaritas, pues el efecto de su traición al interés público trascenderá por muchos años sobre todo por la enorme deuda pública que le autorizaron al ejecutivo cuya carga compromete incluso el funcionamiento de futuros gobiernos. De ahí que el principal reto de los diputados de la XXX legislatura será recobrar la dignidad del parlamento nayarita cumpliendo con su función de representantes del pueblo y no siendo más títeres del gobernador. El reto para recuperar ésta confianza será la escrupulosa revisión de los inmensos recursos que ejerció el gobierno que termina y no dudar en promover juicio político si se da el caso.