Inequívocamente, cuando los perros ladran es porque se va por buen camino. Y peor hacerlo al final del sexenio, cuando hay un relevo, es una clara señal de que se hicieron bien las cosas y que esos perros se quedaron con rabia. Es en esta metáfora como se puede comparar las declaraciones del ex gobernador, Antonio Echevarría Domínguez, al relatarse asimismo como el Ali Babá de todos los tiempos de Nayarit, no solo por lo que se ha llevado de los gobiernos sino por lo que también le quita a sus trabajadores a diario.
Ha sido de todos los gobernantes de Nayarit, al único que lo han agarrado con las manos en la masa. Para muestra un botón, solo recordar que a su flamante Secretario de Finanzas, el indecente de Antonio Simancas Robles, se le encontró la farsa montada de hacerse auditorias para sí mismo. Era la empresa, Fressigner Morin la que auditaba al Gobierno del Cambio y el representante era precisamente, Antonio Simancas Robles, siendo por esa vía el desvío mensual de millones de pesos. Solo que la astucia del entonces diputado local, Raúl Mejía González, encontró esa irregularidad que provoco la salida de Simancas de su cargo, con la complicidad de su patrón.
Las despensas que el DIF estatal repartió con el corazón lleno de bondad de Doña, Martha García Gómez, antes esposa del Gobernador del Cambio, a los pobres se las compraban por millones de pesos a la empresa Mar de Occidente, propiedad del hijo, de Antonio Echevarría García. Y otra vez, los encontraron con las manos en la masa, robando los recursos del pueblo. Y que decir de los Servicios de Salud, donde el Gobernador del Cambio, puso a su primo hermano, Leopoldo Domínguez González, donde el robo fue descarado con facturas falsas, para luego declarar que había violado poquito la Ley. Con ese cinismo que caracteriza al ex gobernador, Antonio Echevarría en cada una de sus declaraciones, anda soltando la rabia acumulada por sus frustraciones y derrotas electorales.
Y que decir de las trapacerias realizadas en la Secretaría de Desarrollo Rural, donde se entregaron millones de pesos a organizaciones amigas de productores. Sin proyecto ni sustento y mucho menos se justificaron con facturas. De eso puede dar cuenta, Carlos Hernández Ibarría, el tonto útil de la familia, que sirvió para desviar todos los recursos. Los campesinos deben recordar y bien aquella vez que el mismo, Gobernador del Cambio, Antonio Echevarría Domínguez, los calificó como ignorantes y pendejos, echando la sangre por el hocico. Un campesino es más decente, que el Ali Baba de todos los tiempos de Nayarit.
Además lo peor que le pudo pasar a un empresario de la talla de Antonio Echevarría Domínguez, es ser usado. Si fue pasto de la burla y del escarnio del diputado federal del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo, quien le vendió la idea otra vez de hacer una alianza en este 2011 y llevar a su otrora esposa, al Gobierno del Estado. No fue posible, entre gitanos no se adivinan la suerte y el par de bandidos no pudieron armar esa Coalición. Acosta Naranjo, no olvido aquella faena que le hiciera siendo gobernador del Cambio, Antonio Echevarría Domínguez, cuando lo echo como perro del mal a la calle.
Para ser exactos en aquellos tiempos, Guadalupe Acosta Naranjo, se opuso a que en las agencias del Grupo Álica, se hiciera la compra de cientos de vehículos que ocupaban tanto funcionarios como las corporaciones policiacas. Este hecho disgusto y molesto al empresario y gobernador, por lo que echo sin mucho pensarlo a la calle, a Acosta Naranjo, que como todos sabemos eso no impidió el que gobernador del Cambio, si se comprara durante los seis años los carros a sus agencias. El robo fue en grande y ese es el verdadero Ali Baba de Nayarit, de todos los tiempos, el que no encuentra la paz, porque la soberbia y la rabia que siente al ver perdidos todos sus proyectos políticos no lo dejan vivir.
Ahora deambula por la calles, perdido, agobiado, errado y usado también por el que fuera su peor enemigo como gobernador. Si, Antonio Echevarría Domínguez, quiso exterminar a los caciques del magisterio estatal y como no pudo, terminó dándoles todo. Esa alianza siguió más allá del sexenio e igual como lo hiciera Acosta Naranjo, también la familia Montenegro Ibarra, le vendió el proyecto de volver al poder. La mejor carta del clan lo fue la diputada federal antes del PRD y ahora del PAN, Martha Elena García Gómez, quien se aferró al proyecto y quedó en el fracaso. La fuerza de Roberto Sandoval Castañeda, era insuperable.
Debe ser terrible, trágico y hasta funesto para un empresario como Antonio Echevarría Domínguez, ser usado por vagos, como los Montenegro Ibarra, como por el mismo delincuente de Guadalupe Acosta Naranjo, ambos bandos identificados en la traición, en la soberbia, en la costumbre de no cumplir con la palabra y mucho menos con los acuerdos. Es en verdad de dar lastima esta figura demacrada y pisada por súbditos de su tiempo, de aquel Gobierno del Cambio, que solo sirvió para que unos cuantos hicieran los grandes negocios, mismos que se olvidaron de Nayarit y de su gente. Ahora están pagando lo que hicieron y lo que siguen haciendo con sus trabajadores.
Certeza.
Por cierto alguien sabe a qué fue el ex gobernador, Antonio Echevarría Domínguez a la toma de Protesta de Roberto Sandoval Castañeda, si estaba con su cara de pocos amigos, a huevo, casi muere ahí de la cruda y se le nota que la migraña y las bebidas etílicas no lo dejan en paz. No tener vida propia a pesar de los millones de pesos mal habidos en su fortuna, el dejar sin utilidades a cientos de trabajadores de sus empresas cada año, es como para ganarse el infierno y jamás encontrar la paz. Pobre diablo. Es el Ali Baba de Nayarit y se está quedando sin sus 40 ladrones porque aquellos que lo acompañaron en su gabinete, sus queridos compadres también lo han abandonado. Igual lo hará Verónica o Sandra, pero los que más pronto lo harán es la familia Montenegro Ibarra, que ya sacó lo que quiso y ahora se ofrecen al mejor postor. El sistema político, permite esto y más, por eso se les vio en la Toma de Protesta de Roberto Sandoval Castañeda, porque otra vez ya dieron el gran salto. El de siempre, el de la traición. Suerte a todos y decirles que el Gobernador, Enrique Peña Nieto, se llevó la mañana, fue un espectacular destape y apoyo a su candidatura a la presidencia de la República. Se nota que Nayarit está con Peña Nieto. Ni lo duden.