Por: José Ma. Narváez Ramírez.
No se trate de un chisme o de cualquier situación que genere un conato de alteración comadrera, como una infidelidad o algo que provoque envidia o enojo de alguna vecina (o) que presume de puritana (o), porque más tarda en taparse las espaldas el infractor que en ser balconeado con toda la mala leche de que le caiga todo el peso de la ley o de la esposa (o) de los supuestamente afectados.
Estamos muy lejos de unirnos para defender a los nuestros, mejor dicho a nuestros hijos, nuestros familiares, nuestros vecinos, nuestros amigos. Y si optamos por hacer las denuncias ciudadanas, que en un principio se premiaban con un buen bonche de billetes, por último dejaron de hacerse porque perdían el carácter de anónimas y por estar supervisadas por las mismas autoridades a quien les teme la propia sociedad, por tranzas y corruptas.
Nos pusieron la muestra –en lo que a educación se refiere- los integrantes de la sociedad de padres de familia de la escuela Juana de Asbaje de Santiago Ixcuintla, unidos protestaron contra la directora de la misma y consiguieron hacerse oír para que fuera despedida, por incumplimiento del cargo. No ha sucedido lo mismo con las protestas que con todo valor civil, han hecho varios ciudadanos contra el presidente municipal de aquella población, hoy enlistada por el señor Gobernador y el primer edil, para rescatarla de las garras del vicio y restituirle su calidad de Costa de Oro.
Por otra parte, se han integrado con fines politiqueros las juntas de ciudadanos que de inmediato toman las riendas los más activos en liderar y hacer que las masas (pequeñas pero al fin masas) se inclinen a favor de tal o cual badulaque con miras a ocupar un escaño en el congreso o en la presidencia municipal; ellos mismos se proponen para regidores o síndicos, pero primeramente piden el permiso correspondiente para un depósito o cantina en el barrio y solamente cuentan con las firmas de sus compadres o de algún vecino obligado a tercia o sea que tiene aspiraciones de participar de socio o de poner algún negocito parecido a tiendita o de cualquier otra índole que ocupe opinión favorable o equis requisito de la presidencia que puede ser conseguido fácilmente por el titular de la famosa junta vecinal.
Si se hiciera un organismo representativo de la colonia o barrio, con verdadera selección de las personas que queden en la directiva, que sean de reconocida solvencia moral y honesta, que se preocupara por el bienestar íntegro de las familias que representan, como por ejemplo el buen estado de las viviendas que ocupan, la correcta recolección de la basura, la dotación de agua entubada, el estado de las calles, la iluminación nocturna en el sentido de que las lámparas o luminarias estén en perfecto estado de servicio y no prendidas día y noche, la supervisión de los precios de los artículos de la canasta básica en las tiendas de la esquina, la prohibición de la alteración de horarios en los negocios de giros negros que funcionan a toda hora con mordida libre, la vigilancia policíaca que debe cubrir la investigación de los vecinos chicos y grandes de dudosa forma de vivir (más bien: de comprobada mal-vivencia –como la que practican algunos des-cuidadores o alteradores corruptos del orden-) y los nexos que tienen con los del crimen organizado, pues se tiene noticia que conviven en algunas colonias de las poblaciones con la sociedad que tienen aterrada Otro gallo cantaría.
Pero los fines de estas juntas son muy lejanos de servir a la ciudadanía y más cercanos a servirse de ella, principalmente porque vivimos en una sociedad aprisionada entre los que ejercen la política y están como los cuicos, que tendrían supuestamente que defenderla y la tienen con la pata en el pescuezo. Y esto definitivamente no se vale.
Así es que Control Señores Control que habrá males que duren cien o doscientos años pero pendejos que los aguanten yo creo que no.