El año 2000 sentó un precedente en materia de donación de órganos en la entidad, cuando en el hospital general del ISSSTE, Ramón Oscar Ortega Flores recibiera un riñón de su esposa María Goretti Dueñas, mediante una cirugía de alta especialidad desarrollada por médicos de Guadalajara y Tepic.
Dichas cirugías tuvieron una variación en 2003 al presentarse el primer trasplante de donador cadavérico procedente de un menor con muerte cerebral, cuyos padres decidieron que su hijo trascendiera en la vida de otras personas, entre ellas, la maestra Ramona Torres Nava, quien también recibió un riñón.
En la actualidad, once años después de que el primero de 18 trasplantes renales fuera realizado en el hospital Aquiles Calles, el médico Agustín Bishop Fernández ratifica su propósito de fomentar una cultura de donación de órganos y tejidos en Nayarit, pues lamenta que, luego de una década, pocos han sido los avances registrados en la materia.
Señala que la mayoría de los trasplantes llevados a cabo en la dependencia fueron posibles por donadores vivos relacionados y, sólo uno de ellos, fue de tipo cadavérico. Mientras que en países como España el 90 por ciento de las donaciones se presentan en esta variante, en nuestro país ascienden máximo a un 15 por ciento.
El urólogo, quien entonces se desempeñara como coordinador quirúrgico de los trasplantes, precisa que dichas cirugías, se efectuaron con el esfuerzo y la dedicación de un grupo multidisciplinario de profesionales de más de 10 especialidades médicas y administrativas diferentes.
Bishop Fernández, quien funge ahora como coordinador Estatal de Trasplantes, sostiene que la mejor manera de fomentar esta cultura es inculcándola desde la infancia. Uno de nuestros hijos, familiares, amigos o nosotros mismos podemos requerir un órgano vital en cualquier momento, de ahí la necesidad de estar dispuestos a dar un regalo de vida.