Por Marcos Trujillo .- 

Guadalupe Acosta Naranjo no olvida ni olvidará la afrenta sufrida en el año 2000, cuando sin aviso previo y exhibiendo ante los medios de comunicación quién mandaba en Palacio de Gobierno, el entonces gobernador Antonio Echevarría Domínguez lo corrió de manera vergonzante del puesto de subsecretario general de Gobierno, ello luego de que Naranjo denunciara el supuesto tráfico de influencias y la autocompra de vehículos que el Echeverriato hacía para el Gobierno en sus agencias automotrices.

Tampoco ha olvidado, como lo señaló en su momento desde la barandilla del Cereso Venustiano Carranza, la persecución de que fue objeto por parte de Echevarría Domínguez hasta encarcelarlo por un presunto delito electoral, jurando en aquel entonces ante testigos de Gobernación y algunos periodistas amigos, que se cobraría “uno por uno estos agravios”, persecución que lo llevó a redoblar esfuerzos para colocarse como un personaje a nivel nacional en la primera línea del Partido de la Revolución Democrática.

Hoy ha llegado la hora de los “ajustes de cuentas”, y trascendió este fin de semana en los corrillos políticos estatales, que presuntamente ha iniciado en el distrito 2 la operación “brazos caídos” por parte del perredismo naranjista, y el pretexto perfecto para ello, ha sido el desdén que realiza el equipo martista, encabezado por los “superasesores políticos”, quienes están haciendo desde ya a un lado, a quienes en los primeros días traían como trofeos, es decir a Luis Manuel Hernández Escobedo, Arturo Marmolejo Rivera y Gloria Noemí Ramírez Bucio y a otros distinguidos perredistas que mejor se han quedado en sus casas al no soportar supuestamente las oleadas de soberbia que destilan las filas de las “copetonas”.

Se pudo conocer extraoficialmente que supuestamente el interés de Acosta Naranjo es el de reventar presuntamente las posibilidades martistas, y con ello “matar dos pájaros de un tiro”, por una parte ejecutar supuestamente su venganza personal haciendo perder a Martha García de Echevarría y por otro lado eliminándola de la posibilidad de la gubernatura, ya que es objetivo declarado de Naranjo el hacerse de esa candidatura en el 2011.

Se dice que en la operación “brazos caídos” no sólo está contemplado el retiro discreto pero efectivo del perredismo del distrito 2 para dejar solos a los “copetones” (igual que lo hicieron con Navarro en 2008), sino que además, se ha dictado supuestamente una línea férrea para que el perredismo se concentre en el distrito 1, con todo el apoyo para Pavel Jarero Velázquez, no sólo en equipo de campaña sino en la representación que el PRD requiere en cada una de las casillas de ese distrito, desmantelando presuntamente dicha red en Tepic y trasladándola a la zona norte.

Se comenta además que mientras esto ocurre a sus espaldas, el equipo martista va de error en error estratégico, lo cual festinan a carcajadas los nuevaizquierdistas, pues la novatez ha sido supuestamente aprovechada por quienes tienen el “colmillo bien retorcido”, para enfilar camino hacia el sendero de la derrota.

“Vamos a ganar” dijo Acosta Naranjo en su visita por la zona norte, pero comentan que enseguida añadió en voz más baja “pero el distrito 1”, lo cual fue festinado a carcajadas por sus acompañantes, sabedores presuntamente de cómo se estructuró en esta ocasión el operativo naranjista.