Por Gilberto Cervantes Rivera

Si el Dos de octubre se les llega a olvidar; ya pasaron 43 años y el gobierno sigue cobrando la tenencia vehicular. En ese entonces se nos aseguró que nada mas sería para sacar una lana, con la cual se cubrirían los gastos de aquella Olimpiada. Hoy Calderón pasa el cobro a los estados, pero no lo cancela como fue su compromiso de campaña; pero bueno, jamás dijo que emprendería una guerra, y ya nada más falta que declare al final del sexenio: el responsable soy yo, porque ha sido inútil el combate al narco, han muertos cientos entre ambos adversarios, las adicciones prosiguen con más fuerza, caen muchos malos y otros mucho mas malos, agarran la estafeta. Pasa algo peor, los territorios liberados, donde nadie entra: el virus se ha fortalecido; Calderón ya se va y le deja al que viene, una papa caliente. El dos de octubre de 1968, por su parte, abrió la olla express con inusitada violencia, muriendo toda una generación de jóvenes que se enfrentaron al autoritarismo del viejo sistema; hoy, ese mismo sistema, condena a la violencia a otra generación de muchachos que quieren vivir igual que los ricos, ahora sí que al precio que sea. En México, igual que en otros países, no se permite a los mexicanos la sana aspiración de hacerse ricos. El gobierno permite que los empresarios paguen salarios de hambre, también les abrió manga ancha para que embistan a los sindicatos; cobra muchos impuestos quien presume haber coberturizado a 100 millones de mexicanos con el seguro popular; por un lado se siente orgulloso de aliviarlos y por el otro, profundiza la violencia contra los jóvenes que sostienen a las mafias del narcotráfico. Pero busca Calderón ir más allá, quiere crear un estado de excepción donde solo sus chicharrones truenen: del autoritarismo, pretende pasar al fascismo; sin las formas guardadas, buscará exterminar a sus enemigos políticos. Si el Congreso de la Unión le concede patente de Corzo, este país castigado por el miedo, estará controlado por la demencia. En ese tenor, sería bueno que Calderón confesara si inició esta guerra como represalia por la muerte de su cuñado. Por lo demás, la muerte en circunstancias misteriosas de su delfín Camilo Mourinho Terrazo, a la postre benefició los intereses de las siete hermanitas del petróleo. Recuérdese que Camilo había ganado los derechos para explorar y explotar durante 100 años, nuestros recursos petroleros. Quisiéramos que alguien nos dijera quien se quedó con la herencia. El Congreso de la Unión, las asociaciones civiles, las fundaciones, los sindicatos, los grupos culturales, los medios de comunicación, obligados están a preguntarle al señor Presidente sobre tan espinoso asunto. En medio de tanta violencia, la cual se ha utilizado incluso como distractor para que no se debata el futuro de los mexicanos, vale exigir que se transparenten los grandes temas nacionales: la educación, la cultura, los recursos del pueblo. Finalmente decir que no le alcanzará el sexenio a Calderón para dejar en una sola mano, el control de la mercancía que lleva enlutados a mas de 70 mil hogares; legalizar la droga, acabará con la miseria humana?. Se legalizó el alcohol y su ingesta provoca anualmente, muchas más muertes que la guerra contra la delincuencia En las instalaciones de los Telefonistas, ayer se reunieron varios sindicatos independientes para recordar el Dos de Octubre de 1968. Antes del 99, emitir una opinión al respecto, era causa de persecución y cárcel. Con relación al 68, se han escrito cientos de libros; los escribieron sus protagonistas: la noche de Tlatelolco, Regina; Dos de Octubre no se Olvida, los asesinos andan sueltos, se dijo por mucho tiempo. Escuché la noticia por la radio en Mineral de Cucharas, apenas cumplidos mis primeros doce años; no me causó tanto impacto como el monstruo en que se había convertido el río Acaponeta. Durante mis años de joven crítico, aquella noticia me despertó intensa rebeldía; por ello aun me causa indignación, la brutalidad con la cual el sistema pretendió callar la voz libertaria de cientos de jóvenes. Los asesinaron con balas, pero el recuento favorece a los mexicanos, las ideas aquellas sobreviven con mucho más energía; estoy convencido de que una nueva generación de jóvenes ya están listos para tomar las riendas de este país; se ocupa gente cuerda, responsable y trabajadora, para sustituir a los políticos desquiciados, quienes resuelven los problemas con los argumentos de la violencia. PALESTRAZO: no un minuto de silencio por los caídos, toda una vida de lucha.