Por: Ángel Salas Bernáldez.-
San Pedro Lagunillas, Nay.- La primera vez que escuché del Terebinto, su historia me pareció maravillosa. Se le citaba en numerosos pasajes de los textos bíblicos, y se decía que sobre su tronco Jesucristo dio el Sermón del Monte. Incluso se dice también que de este hermoso y frondoso árbol se sacó la madera para la cruz en donde murió el Maestro.
Lo que sí está documentado es que el primer Terebinto lo trajo a esta zona el cura don Bernardo de Balbuena (uno de los fundadores de Compostela) hacia 1564. Según los estudios realizados por don Pedro Avalos Ibarría, cronista de SPL, este árbol es único en México y en América, negándose a reproducirse en otras partes del mundo pese a los esfuerzos de distinguidos botánicos de muchos países.
Es muy probable que el primero o los primeros Terebintos que trajo don Bernardo de Balbuena se haya cultivado para aprovechar las maravillosas propiedades medicinales y nutritivas de la planta, pero en la actualidad es apreciado por los sanpedrenses tanto por su belleza como por su significado histórico.
Se tiene por cierto que trajeron el primer Terebinto hacia 1564 a San Pedro Lagunillas y sembrado en lo que antes se conocía como Laguna de Balbuena. El primer Tererbinto fue sembrado en el barrio de El Tigre, antiguamente Barrio del Terebinto, a 250 metros al poniente de la parroquia, donde quedó al cuidado de los vecinos hasta el primer cuarto del siglo XX.
Durante la guerra cristera el árbol fue descuidado y su tallo fue perdiendo vigor amenazando con secarse, por lo cual el señor Joaquín Ibarría Anguiano sacó cuatro codos, dos los plantó en el corral de su casa y uno lo regaló a la familia Alba Llanos. Posteriormente se vendió ese terreno y ahora es propiedad del señor Doroteo Ramírez. El otro codo fue donado a la familia Ibarra Aguirre.
El señor Ibarra murió en 1935, siendo presidente municipal, y en su casa crecieron los árboles. Su hijo el profesor Rogelio Ibarra Ruiz, preocupado de que fueran muchas personas a conocer el árbol y no poder entrar a la propiedad a causa de su trabajo de maestro en Milpillas Bajas, decidió acodar y donarlos para que fueran plantados en un pequeño jardín triangular que actualmente se encuentra a unos metros de la presidencia municipal.
En 1973 el profesor Rogelio hizo un nuevo donativo, pero ahora dos arbolitos, con lo que se logró que hubiera un Terebinto en cada esquina del mencionado jardín triangular.
El árbol es citado muchas veces en las Sagradas Escrituras. Por ejemplo aparece en el relato de Josué: "Cuando el ángel de Yaveh acude a Gedeón para fortalecer su ánimo para combatir a los medianitas y así salvar al pueblo de Israel de la opresión y la devastación de la siembra. Pues bien este ángel llegó y se sentó BAJO EL TEREBINTO de Ofrá que pertenecía a Joás de Abiézer.
También se dice que el Terebinto fue el érbol sobre el que Jesús pronunció el Sermón del Monte.
El libro deuterocanónico del Eclesiástico lo menciona: "Extendí mis ramas como un Terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia. Yo, como una vid, hice germinar la gracia y mis flores son un fruto de gloria y de riqueza".
Doña Ramona Ibarra, Viuda de Parra, quien vivía en Santa María del Oro, visitó Roma y luego se trasladó a Tierra Santa en donde vio árboles Terebintos. A su regreso se lo platicó al cura Manuel Plazota y el párroco le dijo que en San Pedro había árboles de esa especie. La señora Ramona acudió a San Pedro Lagunillas y confirmó que sus Terebintos eran idénticos a los que vio en Tierra Santa.
El profesor Jesús Ruiz Aguilar, botánico que después fue director de la Escuela Normal Superior de Nayarit, se convirtió en guía de muchos estudiosos que venían de diferentes países. Con gran emoción los conducía a San Pedro para que admiraran el prodigio de la naturaleza que se había logrado en el lugar con el árbol.
En el año de 1993 la Subsecretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, a propuesta del entonces presidente municipal del XXXII Ayuntamiento, doctor Efrén Arcadia Gómez, lo registró como árbol notable e histórico.
Hace algunos días visité SPL y no me quedé con la tentación de acudir a ese jardín a admirar esos tres grandes árboles Terebinto. Me emocionó la frescura de su sombra y el perfume de sus flores blancas.
Y pensar que muchas veces el Maestro Jesús y sus apóstoles descansaron bajo sus ramas. Si usted tiene la oportunidad viaje a SPL a conocerlos. Contacte a don Pedro Avalos quien ha preparado un estudio sobre este árbol, con todo el impulso del alcalde Miguel Alonso Bautista Arias. Este dato, tan celosamente guardado, ahora parece abrirse al mundo.