Por: Juan Fregoso

Tecuala, Nayarit.-El ex presidente municipal Alberto Parra Grave, es calificado por los tecualenses como el peor gobernante que ha tenido esa comuna costeña. Explican que desde un principio, Beto Parra enseñó el cobre ya que tan luego asumió el poder colocó en su gabinete a puros incondicionales suyos, que al final de su nefasto gobierno intentaron taparle sus acciones corruptas, sin lograr su objetivo dado que los hechos hablan por sí mismos.

El gobierno perredista que encabezó se caracterizó por favorecer a ojos vistas a sus familiares, especialmente a sus hermanos. Ejemplifican que entre los más beneficiados fueron su hermano Salvador Parra Grave, a quien le confió la ejecución de la mayoría de obras que se ejecutaron en su funesta administración, mientras a Fernando Parra le compró todas las refacciones para los vehículos del ayuntamiento, pero igualmente benefició a sus otros hermanos.

Y a escasos meses de tomar el poder entró en conflicto con el SUTSEM, sindicato que le tomó la presidencia, bajo el liderazgo de su dirigente Luceria Amparo Medina. Esta organización le exigía el cumplimiento de un sinnúmero de prestaciones laborales, que este crápula se negaba a cumplir, de hecho, les quedó debiendo varios miles de pesos, expresan los sindicalizados.

Incluso se confrontó con los medios de comunicación, ya que dijo que para los periodistas foráneos ni agua, que solamente apoyaría a los reporteros locales. Esto le valió la crítica sistemática de algunos medios de la capital del estado, que no lograron aflojar a este vendedor de lencería fina metido a político. Beto Parra fue el más acérrimo enemigo de la prensa, ignorando que ésta es un factor coadyuvante en el ejercicio del poder público, tal fue su soberbia que en una ocasión mandó amenazar de muerte a un voceador de un periódico de la ciudad de Tepic.

Pero uno de los abusos que más le señalan al ex alcalde es el hecho de haberse comprometido a construir un hospital de segundo nivel, para que los habitantes de los municipios vecinos ya no se vieran en la necesidad de trasladar a sus enfermos a Rosamorada o a Tepic. Un boletín emitido por la Dirección de Prensa de su desgobierno da cuenta fiel de lo que aquí se afirma.

El comunicado, fechado el 3 de febrero de 2010 dice textualemnete: Una de las principales metas del gobierno que encabeza Alberto Parra es proporcionar a aquella comuna (de) servicios de salud de primer nivel. Por ello, en una reunión intermunicipal, se logró que en nuestro municipio se dispusiera la construcción de un Hospital General Regional, el cual se realizará con millonaria inversión, puesto que, en su primera etapa, se inyectarán 25 millones, mientras que en la segunda se habla de 65 millones de pesos, con lo cual la citada obra se concluiría completamente.

Es decir, la obra costaría en total 90 millones de pesos. Sin embargo, Beto Parra terminó su trienio dejando inconclusa la mencionada obra, por lo que cabe preguntarse ¿dónde quedaron los 90 millones destinados para la construcción del hospital? Los tecualenses especulan que todo ese dinero probablemente fue a parar a los bolsillos de este pintoresco señor, a quien le gustaba que los medios locales sacaran en cada edición a su esposa, incluso a él mismo le encantaba que su persona resaltara en los medios, ataviado de texano, al estilo de los legendarios pistoleros del Viejo Oeste. Beto Parra, además de corrupto resultó todo un payaso, quizá fue todo, menos un buen gobernante, dice la gente, la cual ahora le reclama qué fue lo pasó con su dichosa magna obra: El cacareado Hospital General Regional. Sería interesante, en verdad, conocer el avance físico y financiero de esta obra que se inició y que no pudo terminar el ex presidente perredista.