Por el poeta de Cucharas (Gilberto Cervantes Rivera)
Así le vamos a poner, que Roberto Sandoval Castañeda, gobernador, no se dio cuenta del embrollo en que lo metió alguien que sabe de cuestiones jurídicas lo que yo se de actividad legislativa. Un mentado Marco Antonio Haro González, presuntamente empleado del contralor estatal Roy Rubio Salazar, en calidad de emisario de la santa inquisición, ocurrió a varias dependencias de gobierno, donde se dio gallo agrediendo verbalmente a los trabajadores transitorios. Los llamó basura y cómplices de un fraude gigantesco al erario público. Vale agregar que Haro pronunció un repertorio grande de insultos y vejaciones; el tipejo, en suma, los trató como si fueran delincuentes. Pero no solamente a los trabajadores que fue a despedir el prepotente sujeto; también les tocó parte del excremento que aventó el abogadete Haro González, a cinco diputados locales que se presentaron al lugar donde labora: de pendejos no bajó a Bertha Rodríguez, Leonor Naya, Alejandro Galván, Saúl Paredes y Javier Ulloa; y cuando le quisieron pasar por teléfono a Pepillo Espinoza, secretario general de gobierno, este idiota con iniciativa, simplemente lo mandó a la chingada. Bravo el señor, del cual me acabo de enterar que es un picapleitos de Puerto Vallarta, contratado no se sabe por quien, para que mande de patitas a la calle a dos mil trabajadores que fueron basificados por la administración pasada; pero de que está conculcando los derechos de la clase trabajadora, es un hecho; y peor aun, violentando las cordiales relaciones entre Poder Legislativo y Poder Ejecutivo. Ayer hubo urgente reunión extraordinaria de los diputados, por lo cual no sería nada extraño que hoy aparezca un pronunciamiento en franca condena de la actitud gorilesca del simio Marco Antonio Haro González, quien no solo debe ser corrido de su chamba, sino que se le debe instaurar también, un proceso penal para que se enseñe a respetar los derechos de terceros. Que se siente un precedente, porque si no, de ahora en adelante, la gente de fuera, los que no son nayaritas cien por ciento, vendrán a darnos trabajo de sirvientes o lamebotas. Si ya de por si a los diputados los llaman despectivamente burros con zapatos; imagínense lo que pasará en caso de que permitan que se salga con la suya el Marco Antonio Haro González, quien piensa que los nayaritas aun andamos con taparrabos y contentos porque nos conquistaron los españoles. Águeda Galicia Jiménez ayer subió a tribuna, la vimos sumamente indignada por el trato que el gobierno de Roberto Sandoval Castañeda le está dando a los trabajadores que votaron por él en la pasada contienda. Dijo entre otras cosas, que para eso existen las leyes laborales y el estatuto jurídico que rige a los trabajadores de gobierno del estado y los municipios, para que tanto los trabajadores como los patrones, defiendan sus derechos en los tribunales, pero no actuando de facto como lo hizo Marco Antonio Haro González, despreciable individuo que busca sorprendernos con sus actitudes gorilescas y fuera de contexto. Obligado Sandoval hoy, a lavar la afrenta a los congresistas y desde luego a los trabajadores, porque si no lo hace, estaremos presenciando la irresponsable actitud de un gobierno antidemocrático y represor de las libertades más sagradas del individuo. En la sesión legislativa de ayer, destacó también la diputada Bertha Rodríguez Reynaga, quien disertó acerca de los derechos electorales de las mujeres, las cuales vienen gozando del voto desde hace 28 años. Muy contenta Bertita de que las mujeres sean mayoría en México, pero sumamente contrariada de que a Nayarit hayan regresado funcionarios prepotentes e hijos de la guayaba. En ese tenor, Sergio Hinojoza Castañeda del PANAL, se pronunció porque congreso del estado, haga severo extrañamiento contra quien resulte responsable del vergonzoso incidente donde brilló la falta de oficio de un presunto funcionario de la contraloría estatal. Si no fue Roy Rubio Salazar, quien dio la orden de las agresiones verbales contra los trabajadores transitorios, entonces será otro o varios los responsables; debe profundizarse la investigación, para que situaciones como esta, no vuelvan a repetirse, que para eso está el diálogo y la concertación entre gente civilizada. Sandoval debe salir airoso del problema que le causó un funcionario segundón como el mentado Marco Antonio Haro, porque como bien lo dijo Carlos Alberto Saldate Castillón, seguramente el gobernador ni siquiera sabe del asunto. PALESTRAZO: ese es el riesgo de contratar gente que les vale madre lo que sienten los nayaritas.