Por: Miguel Ángel Labastida /
El Canciller Kissinger

Una vez más, se armó un gigantesco, aparatoso y vulgar circo en la Honorable (¿????) Cámara de los Diputados Federales. Y el ajonjolí de todos los moles, Gerardo Fernández Noroña, no podía faltar. El mismo que hace 15 años, se le atravesó, afuera de Palacio Nacional, a la Suburban en donde iba el Presidente Ernesto Zedillo. Lo bueno, por así decirlo, de Fernández Noroña, es que no esconde su personalidad y manera de ser, como todos los demás actores políticos. Más de la mitad de todos ellos, desde tiempos inmemoriales, eran y son como este sujeto de marras. Me consta de muchos de ellos. Lo mismo ocurre en nuestros flamantes (¿????) Congresos Locales, a donde llega cada tipejo como diputado, que son unas verdaderas lacras (y porquerías) como seres humanos. Y ni que decir de sus asquerosas tendencias corruptas. Tipos (y tipas) vulgares, soberbios, pedantes, pendencieros, borrachos, drogadictos, etcétera, quienes durante el tiempo en que permanecen en sus cargos ( 3 ó 6 años) viven rodeados de todo tipo de lujos y placeres. Aparte de ganar un dineral por no hacer nada, se les pagan generosos gastos médicos, restaurantes, viajes, privilegios, bonos, primas, vacaciones, etcétera, que contrasta con la miseria en que se debate el 75 por ciento de nuestros connacionales, quienes no encuentran a que santo encomendarse para subsistir. De posibles 10 asistencias a las Cámaras, si acaso asisten 3. Y cuando lo hacen, se salen cuando les viene en gana. A los congresistas o senadores de Estados Unidos, el que falta 2 veces inmediatamente es sustituido por otro. No les dan vales para que coman ni boletos de avión cada semana para que vayan a sus respectivos estados. No tienen derecho a gastos médicos. Cada quién se rasca con sus propias uñas, por eso les pagan un buen salario. No ocupan otro cargo mientras son diputados o senadores. Si se les descubre que están en otra entidad que no sea en donde tienen su trabajo, se les destituye. Cuando terminan los períodos ordinarios o extraordinarios de sesiones, van a sus respectivos lugares de origen pero con sus propios recursos. Allá, los debates parlamentarios son de altura. Y no cualquier pelafustán es diputado ó senador. Aquí, en nuestro México lindo y querido, es un soberano desmadre. De los 500 diputados, cuando mucho sesionan 200. Nuestros flamantes e insignes senadores, están igual ó peor que sus compinches diputados federales. El sucesor de Obama en el Senado, tuvo que meter un catre para dormir en las oficinas, porque el salario no le alcanzaba para alquilar un departamento. Ellos los pagan de su salario. Aquí, en México, viven en hoteles, y se los paga el gobierno. A cuenta del Supremo Gobierno, también tienen derecho a comer en restaurantes, gastos médicos sin límite, spa, manicure, pedicure, estéticas, boletos de avión a donde deseen viajar, etcétera. ¡Qué chulada!


Pero, después de todo, no todo está perdido en San Petersburgo.


RIO DANUBIO


La mafia existe por doquier. Tanto, que ni el ciudadano Procurador General de Justicia, licenciado y maestro Javier Germán Rodríguez, puede correr a su antojo a tantos Ministerios Públicos y Auxiliares, plenamente confesos de corrupción, quienes viven mejor que como vivía en su época dorada el Emperador Hirohito, en Japón. Aparte de corruptos, los M.P y sus Auxiliares, quienes venden la justicia al mejor postor, enamoran a las féminas de buen ver y de mejor tentar que tienen la desgracia de tener que tratar con ellos, a cambio de favorecerlas con la libertad de sus familiares o bien imponiéndoles la pena mínima para que en las primeras de cambio, obtengan su libertad. ¡¡Viva la ROBOLUCION Mexicana, cabrones!!.....Pues con la novedad de que nuestros ilustres 30 diputados (as) de la 30 Legislatura Estatal, viven a toda madre, rodeados de todo lujo. Y de ellos (as), por lo menos 25 deberían de estar en la cárcel por bandidos. ¡Qué vida y que se acabe, dijo el Marqués de Andalucía!.....HISTORIA.Una calle divide a las colonias H. casas y López Mateos, de Tepic. Una calle divide a los municipios de Tlaxcala y Santa Anna Chautempan, en el estado de Tlaxcala. Una calle divide a los municipios de Tampico y Ciudad Madero, en Tamaulipas. Una calle divide a Gómez Palacios, Durango, con Torreón, Coahuila. Un Boulevard, divide a los países de Bélgica y Holanda. Una calle de la ciudad de Esmirna, en Turquía, divide a dos Continentes; de un lado queda Asia y del otro Europa. (Historiador y Analista de Política Nacional e Internacional) (cancillerkissinger@hotmail.com) (CELULAR: 311 100 39 56)