Christian Pérez
La industria de la animación es un gigante relativamente nuevo en el mercado cuando es comparado con las otras grandes industrias y, siendo relativamente nueva, su impacto en la sociedad y el medio ambiente no ha sido examinado de la misma forma en que se ha hecho con otras industrias. Por ello, es importante cuestionar las repercusiones y responsabilidades que tiene sobre la sociedad, tales como el desempleo y posibles daños al medio ambiente. Esto es especialmente importante en un país como México, ya que, aquí, esta industria es especialmente joven.
Primeramente, es importante explicar a grandes rasgos lo que es la industria de la animación. La animación es la generación de gráficos y visualizaciones creadas, por lo general, por computadora. Engloba una cantidad inmensa de mercados, desde las películas animadas hasta la publicidad e incluso visualizaciones médicas. Cubre una gran cantidad de necesidades que son especialmente notorias hoy en día que las comunicaciones avanzan de una forma tan rápida y los espectadores deciden qué es lo que merece su tiempo durante los primeros minutos o incluso segundos de ver un video.
La industria de la animación funciona con una cantidad mínima de recursos materiales y con una gran cantidad de recursos humanos. La mayor inversión se encuentra, por un gran margen, en capital humano. Los artistas con talento y experiencia se encuentran altamente cotizados en el mercado y los estudios de animación siempre se encuentran en búsqueda de estos profesionales. Además de capital humano, la industria de la animación requiere principalmente de estaciones de trabajo y software para funcionar. El software existe únicamente dentro de las estaciones de trabajo y desarrollarlo (algunos estudios desarrollan su propio software, otros lo compran) cuesta únicamente más capital humano. Se entiende entonces que en su mayoría la industria funciona con dos elementos principales: tecnología y capital humano. El producto final de la mayoría de los estudios de animación es el entretenimiento, ya sea en forma de películas, anuncios, cortometrajes, caricaturas, series, videojuegos, entre otros, el cual existe, nuevamente, únicamente en el mundo digital; es decir, no generan una presencia física por sí mismas, y por lo tanto, no generan basura. Por lo menos no de manera directa. A consecuencia de esto, el impacto que la industria de la animación tiene en el medio ambiente es mínimo (el consumo de energía eléctrica) y su única presencia notable con impacto negativo en el medio ambiente es como consumidor de hardware (entendido como piezas físicas de aparatos tecnológicos, como computadoras) para otras empresas, tales como Intel, Nvidia, entre otras.
El impacto que la industria de la animación genera en los empleados, sin embargo, es bastante grande. Mientras que la industria invierte mucho en capital humano y los estudios contratan agresivamente cada vez que comienzan un proyecto demandante, mucha gente también es despedida constantemente una vez que los proyectos son terminados. Muchos profesionistas de esta industria se encuentran en la constante posición de tener que buscar trabajo, reubicarse geográficamente para sus nuevos empleos y, aún cuando trabajan, tienen la presión de encontrar otro trabajo para trasladarse tan pronto su contrato actual termine. Esto se debe a que una producción requiere cantidades de gente muy variables dependiendo del momento en el que se encuentre la producción. Por lo general, los proyectos requieren un grupo pequeño para la Pre-Producción, uno mucho mayor para la Producción, y uno mediano para la Post-Producción.
Haciendo un paréntesis, es importante, como Mexicanos, estar conscientes de todo esto ya que, en México, la industria de la animación es aún muy joven y se encuentra en constante y seguro crecimiento. Bien desarrollada, esta industria puede traducirse en una enorme fuente de empleos para la gente en México. Depende de nosotros moldear el futuro de la industria para que sea un ambiente grato en el cual trabajar y, así, promover el crecimiento de la misma.
Sabiendo que la industria de la animación no tiene un impacto negativo mayor en el medio ambiente, uno se puede preguntar: ¿qué puede hacer la industria de la animación para mostrarse socialmente responsable en un mundo como el de hoy, en el que cada vez las empresas deben mostrarse más y más responsables ante la sociedad y el medio ambiente? Grandes empresas dentro de la industria de la animación ya comenzaron a mostrarse socialmente responsables y, en vez de reducir sus ya mínimas (a comparación de otras empresas) emisiones de gases y tóxicos, han optado por opciones un tanto distintas.
Abigail Disney, nieta de Roy Disney, ha descubierto que puede usar el nombre, prestigio y fortuna de la multimillonaria empresa Disney para crear un impacto positivo en la sociedad. Abigail se ha convertido en una emprendedora social y una generosa donante a causas altruistas, lo cual le ha ganado el reconocimiento de millones y, en Noviembre 16 del 2009, durante el día nacional de la filantropía, fue honrada por el impacto positivo de su labor social.
También es posible hacer conciencia social a través de las películas y cortometrajes que se generan. Wall-e de Pixar y Pray the Devil Back to Hell de Abigail Disney son buenos ejemplos de películas creadas por gigantes de la animación que han logrado crear conciencia social y diálogo entre la gente sobre lo que está pasando con nuestro planeta. También existen estudios como Star Features que ofrecen entrenamiento y trabajo a mujeres adolescentes desempleadas que, por diversas causas, han dejado sus estudios.
Como podemos ver, a pesar de que la industria de la animación no genera un impacto negativo considerable (en relación) en el medio ambiente, es posible que esta industria sea socialmente responsable a través de diversos medios, como lo son las películas y cortometrajes (generando conciencia en la gente), las donaciones a fundaciones altruistas (usando los recursos generados por las empresas) o creando programas de entrenamiento y empleos para gente que lo necesita.