Por José Ma. Narváez Robles


Bien dice nuestra gente mexicana que a ella las calaveras les pelan, nomás los puros dientes, y se pitorrean (lo toman a guasa o a chunga) del asunto de las muertes y de los panteones, que van a visitar en el día dedicado a conmemorar su memoria, aunque antes no eran tantos desaparecidos, (solamente en tiempo de la revolución) y la mayoría se iba de este mundo ya de viejo, no como ahora con los llamados civiles armados, que llevan (en su haber) varios cientos de miles de asesinados impunemente, entre los que están los que murieron sin tener vela en el entierro, y toca a los deudos llorarlos mientras otros logran evadir ser secuestrados o asaltados por los delincuentes, que se aprovechan de la situación para disfrazarse de sicarios o de zetas, (o de policías corruptos) y mantienen a la sociedad al borde de la desesperación a causa del inútil combate al narco, en el que se empeña en persistir Felipe Calderón, desde la Presidencia de la República. Ya ven, ahora les exige –para ayudar a los gobernadores- que tengan cuerpos de policías altamente capacitados y armados hasta los dientes, pero no les manda billetes.

Mientras, se siguen poblando los panteones de muertos a causa de haber estado en el lugar y a la hora equivocada, en donde hubo un enfrentamiento a mano armada y fuera del control de los cuerpos policíacos... como suele suceder a causa de la casualidad.

En un tiempo en que los medios de localización delincuencial están a la altura de los mejores del mundo, con cámaras inteligentes, servicios dotados de la tecnología más perfecta manejados por equipos sofisticados, provistos de aparatos de comunicación que por mar, tierra y aire, se informan entre sí, a la velocidad de la luz, siguen cayendo cuerpos abatidos por las balas de las metralletas o esquirlas de las granadas .

Ya nuestra gente está hasta la madre de oír que los supuestos responsables no fueron aprehendidos porque escaparon en sus propias barbas del lugar del crimen.

Y operativos van y planes de alta solución vienen, y los responsables se siguen pelando del lugar del crimen. Salvo los que se avientan a la quema de casinos, que son aprehendidos en pocos días por la policía especializada, ésos sí reciben un castigo que debería ser para los jefes, que según las investigaciones de los propios agentes, se codean con las autoridades.

Control Señores Control el día dedicado a ir a visitar a los difuntitos, es muy especial porque algunos van a acompañarlos con la música por delante que les toca la que les gustaba, mientras ellos brindan a destajo llorando a moco tendido por su recuerdo y despachando la botana a diestro y siniestro, con un ramo o una corona de flores por un lado y la botella por el otro

La mayoría aprovecha la recta para saludar a los que a duras penas reconoce (y que dentro de cierto tiempo ahí estarán definitivamente de tiempo completo haciéndose compañía en el camposanto) y otros para alargar el brindis sostenido hasta otro día que el puente de agasajo se puede prolongar otro poquito De cualquier manera: Que usted haya pasado un feliz y alegrón día de difuntos y que Dios le conceda la gracia de no irse pronto al viaje eterno ¡Salud!

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