ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.-
Cuando ha transcurrido casi una semana de las tres muertes registradas en el hotel Alex, de la calle Querétaro en el centro de Tepic, la doctora Gema Alicia Tovar Guillén se hace un montón de preguntas, muchas de las cuales quizás nunca tengan respuesta.
Para la directora del Servicio Médico Forense (SEMEFO), se registraron como homicidios los decesos de Bibiana Camarena Larreta, de 29 años de edad, y de su sobrina Fernanda Estefanía Nuño Camarena, de año y medio, en tanto que el de Guillermo Valencia Aguirre, de 63 años, como un suicidio.
Primero las mató, estrangulando a Bibiana y asfixiando a la niña con una bolsa de plástico, y después se quitó la vida, ingiriendo veneno.
La noche del jueves 18 de junio –al mediodía fueron localizados los cuerpos-, cuenta la doctora, se llevó a la cama preguntas sin respuesta. Por ejemplo, a los peritos involucrados en la autopsia les fue imposible establecer quién falleció primero: si Bibiana o la niña.
Otra interrogante es qué orilló a Guillermo Valencia a matar a la menor, a quien ni siquiera menciona en una carta póstuma que dejó en la habitación del hotel.
“…los motivos porque la maté me los llevo a la tumba”, indicó en referencia a Bibiana, con quien tenía una relación sentimental.
Pero lo que más inquieta a la titular del SEMEFO es que los cadáveres de Guillermo y de Bibiana no presentaron las huellas características del forcejeo cuando ocurre una estrangulación. Además, agrega, Bibiana era mucho más joven y Guillermo sumamente delgado, por lo que no tal fácilmente podría haberla sometido con una diferencia de 34 años.
Nada de rasguños, nada de gritos que hubieran escuchado otros inquilinos, nada de golpes, moretes, con excepción, claro, de la estrangulación.
Un dato más aumenta las preguntas, las dudas: al realizar la autopsia, tanto en el estómago de Bibiana como en el de Guillermo se encontró una sustancia color rosa, que coincidió con la encontrada en el cuarto del hotel en un objeto similar a una jeringa. Era el veneno.
¿Por qué Bibiana tenía ese líquido en su estómago?, se pregunta la especialista, y se contesta con otra interrogante, no menos inquietante: ¿y si Bibiana también estaba de acuerdo en morir?.
De acuerdo con su explicación, si Bibiana tomó el veneno voluntariamente, como según parece por las evidencias antes mencionadas, se deduciría que Guillermo la estranguló cuando ella empezó a padecer el embate del veneno, evitando que convulsionara o incluso pidiera auxilio. Después él lo ingirió.
Tovar Guillén apunta que el veneno contenido en la especie de jeringa sale de ésta en forma de chorro gordo, por lo que, insiste, es difícil pensar que Valencia Aguirre hubiera podido dominar fácilmente a Bibiana para que lo tomara.
Por otra parte, Gema Alicia Tovar explica que el homicida vivió un patrón característico en potenciales suicidas: y es que tanto sus familiares como compañeros de trabajo –había sido albañil- relataron que Guillermo tenía años amenazando con quitarse la vida. La directora del SEMEFO recuerda que una característica de posibles suicidas son los avisos previos que suelen comentar y que inmediatamente deben ser atendidos con auxilio profesional.
Pero a Guillermo nadie le prestó atención, sus amenazas se volvieron rutina y nadie las creyó.
Y ahora el costo es enorme.