Por: Juan Fregoso.- En vez de ponerse a trabajar como es su obligación, la mayoría de regidores que forman parte del actual ayuntamiento se han dedicado a crear sus propios grupos y cabildear con miras al futuro político todavía lejano.

Los llamados representantes populares por andar de grilleros se han olvidado por completo de la problemática de sus demarcaciones. En realidad, pocos les interesan las carencias que tienen sus representados, una prueba de ello es que la ciudadanía que acude a la presidencia a buscarlos para exponerles sus asuntos nunca los encuentran, lo que quiere decir que rehúyen su responsabilidad.

Aun se escuchan los ecos de las palabras de uno que otro regidor prometiendo que si ganaba lucharía por sacar adelante a su circunscripción, pero hoy la realidad se impone: simplemente aquellos discursos no fueron más que pura demagogia, esto es, el arma más eficaz para llegar al poder por sujetos sin principios, ni éticos ni morales, ya que en realidad jamás tuvieron la intención de servir a su gente, como se llenaron la boca.

La idea era simplemente acceder al poder para enriquecerse en los próximos tres años, lo que desde ahorita se nota debido a que al no concurrir, ni siquiera a Palacio Municipal, es evidente que están desdeñando al pueblo que los eligió. Es una soberbia bofetada a la ciudadanía que votó por ellos para que la ayudaran a solventar sus problemas, pues se supone que para eso se les paga, no para que les valga madre las condiciones infrahumanas en que viven las personas que habitan las respectivas demarcaciones.

Regidores como Enrique Ortiz Ramírez, Julio César Arteaga Ortiz, Raúl Escobedo Sánchez, un tal Euteminio N, entre otros, se dan el lujo de pitorrearse de la gente cuando ésta acude a solicitarles algún apoyo. Claro, como ellos están recibiendo, que no ganando, un generoso cheque, les importa un bledo la ciudadanía. Así de chingones se sienten estos ineptos representantes populares, que llegaron al poder mediante un sinfín de triquiñuelas.

Dichos concejales se sienten tan perrones que han llegado al extremo de retar a su jefe, de desafiarlo, con la clara intención de bloquear algunos proyectos que existen para el desarrollo de la comuna. Es tal la soberbia de estos descerebrados, que hasta a los propios tundemáquinas han amenazado con retirarles su generoso apoyo (¿), porque no se plegan a sus caprichos; lo que no entienden estos señores es que la guerra apenas comienza, que apenas llevan en el poder pasadito de tres meses y, que por lo tanto, falta todavía un buen tramo que recorrer y es ahí donde veremos de cuál cuero salen más correas. Por nuestra parte, si ya hemos soportado los vendavales de otros regidores patanes, qué más da aguantar a los que ahorita se contonean como pavos reales, pues sabemos por experiencia, que al final terminan más zurrados que un palo de gallina. ¡Al tiempo!