Por Óscar Verdín Camacho


Una sanción dictada por la delegación del Seguro Social en Tepic, en contra de dos trabajadoras del área de farmacia de la clínica 1, provocó que el asunto fuera presentado en oficinas centrales del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, en la ciudad de México.

De hecho, se busca que haya una reconsideración a favor de las trabajadoras Rocío Cendejas González, quien fue despedida a pesar de que cuenta con más de 20 años de servicio, y de Angélica Casas Castellón, que si bien no fue inhabilitada, se le aplicó una cláusula en el sentido de que podría ser objeto de ello si se presenta otra investigación en su contra.

En el caso de Cendejas González, ya habría sido interpuesta una demanda contra el Seguro Social, ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje número 61, mientras que Casas Castellón estaría por hacerlo.

Según fuentes consultadas, la situación de ambas trabajadoras motivó que el asunto llegara a oficinas centrales del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.

Y es que, fue explicado, los trabajadores adscritos a la farmacia laboran sin margen de error durante la captura de las recetas y entrega de medicamento, motivo por el cual, en ocasiones, puede haber malentendidos sobre ello.

Fue puesto como ejemplo que en todos los centros comerciales, si una cajera comete un error de captura puede llamar a un superior para hacer la respectiva corrección, pero esa posibilidad no la tienen quienes laboran en las farmacias del Instituto Mexicano del Seguro Social, a pesar de que hay turnos donde surten más de 200 recetas.

La decisión del delegado Sergio Pérez Aguilera de despedir a una de las trabajadoras ha tenido inmediato impacto, puesto que ahora quienes laboran en farmacias temen ser objeto de similar sanción. Un empleado ahí asignado explicó la situación:

El problema es que nosotros no tenemos opción para borrar o de llamar a un superior para hacer correcciones como sucede en cualquier lado; la diferencia puede ser de más o de menos durante la captura, pero no en la entrega de la medicina. Nadie va aceptar que le entreguemos menos medicina para que alguien diga que nos quedamos con ella. Son errores normales de máquina, de dedo, por eso creemos que la auditoría pudo ser de mala fe.

Además, fue aceptado que la investigación se centró principalmente sobre las dos trabajadoras ya mencionadas, que llegaron a quejarse de un acoso laboral.

Fue explicado que sólo hasta después de las sanciones dictadas, la administración del Seguro Social modificó el área de farmacia, acondicionando un espacio separado a través del cual un empleado hace entrega a los trabajadores que reciben las recetas, de los medicamentos de alto costo o los psicotrópicos. Es decir, aumentaron las medidas de control.

Por el contrario, se indicó que hasta hace unos meses no se tomaban medidas para cubrir las faltas de trabajadores de farmacia y dejaban a uno solo durante un turno, lo que obviamente aumentaba la posibilidad de error.

Se estima por ello que la sanción contra las trabajadoras es excesiva, especialmente contra Rocío Cendejas porque fue despedida, pero la indagatoria no midió de la misma forma a funcionarios de administración y abastecimiento que están vinculados a farmacia y que, en todo caso, también tendrían responsabilidad.

Fuentes que conocen el asunto apuntaron que la Sección 24 llevó el asunto al Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social con el fin de buscar una reconsideración a favor de las empleadas, una de las cuales, de cualquier forma, habría decidido ya demandar ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje número 61.

La exigencia mayor de quienes laboran en farmacias es que, cuando haya errores de captación de datos de las recetas, se permita la corrección con la anuencia de un superior.