*Efraín Arellano asegura que ya es un auténtico político

*Logró reunir las fuerzas vivas de Acaponeta

*Empero, cayó en los mismos vicios de anteriores gobiernos priístas

*Su gabinete está conformado por parientes, cuñados, amigos y compadres

*Muchos priísta que apoyaron su campaña están decepcionados

*Y lo exhortan a rectificar el rumbo de su gobierno

Por: Juan Fregoso.- Efraín Arellano Núñez, asegura ya conocer las entrañas de la política, o lo que es lo mismo, que ya es un político experto. En este sentido, en un lenguaje transonesco declaró que a finales de octubre logró reunir a las fuerzas vivas de Acaponeta, con el fin de que éstas aportaran sus ideas para construir el plan municipal de gobierno que venga a beneficiar a todos.

El presidente expuso que su propósito radica en que esta vez su idea es trabajar de la mano del pueblo, para hacer un verdadero gobierno que satisfaga las necesidades de toda la gente, por ello, su intención de reunirse con las personas más representativas del municipio, comentó al columnista en una charla informal el pasado 2 de noviembre.

En efecto, según trascendió que a finales de octubre en un conocido restaurante de esta localidad, el alcalde sostuvo una reunión en la cual estuvieron presentes comerciantes, ex funcionarios y profesionistas. Así, en aquélla reunión estuvieron presentes, el ex candidato perredista Rodolfo García Pardo, la ex diputada Blanca Yessenia Jiménez Cedano; la doctora Ana Victoria Mora Gallardo, la doctora Araceli Hernández Peña, doctor Heriberto Espinosa Gómez, el licenciado Antonio Sáizar Guerrero, el destacado economista Anuar Karim Abud Espinosa, entre otras personalidades, que acudieron al llamado del alcalde. Pero en la conversación (que se dio en el mes de octubre) que sostuvo el columnista con Efraín Arellano, expresó de manera categórica que también habrá de sumar a este movimiento a Rubén Arteaga Ortiz, su principal adversario en la justa electoral de julio pasado.

El edil argumentó que las elecciones ya pasaron, por lo que es tiempo de olvidar resabios, por lo tanto, enfatizó que ahora es tiempo de ponerse a trabajar unidos, porque sólo con la unidad se puede traer el desarrollo y el progreso al municipio. Sin embargo, esa unidad surrealista que pretende el presidente tiene más de ficticia que de realista, dado a que hay un descontento generalizado porque el munícipe no ha cumplido con sus promesas de campaña, ya que durante su jornada proselitista contrajo serios compromisos que ahora no puede cumplir, pues mucha gente que anduvo en la talacha no fue acomodada en ningún cargo.

En cambio, colocó en puestos clave a la mayoría de familiares, amigos y compadres, cuyos nombres son por demás conocidos. Pese a que Efraín Arellano pretende vendernos la idea de que ahora retorna a la presidencia más fogueado, más político, según sus propias palabras, estos hechos lo contradicen, porque ha implementado el mismo paradigma de su antecesor, a quien tanto le criticó—y lo sigue haciendo—su nepotismo.
El presidente cayó en los mismos vicios, y esto le resta autoridad moral para aseverar que su gobierno es diferente, lo cual es una gran falsedad que escapa de su nueva lógica de gobernar; todo lo que antes criticó es justamente lo mismo que está haciendo a escasos meses de haber asumido el poder por segunda ocasión, de ahí que no piensa lo que dice ni dice lo que piensa. Luego entonces, la premisa que sostiene de que ahora es un auténtico político-político, se viene abajo, por la incongruencia de sus actos que no encuadran con sus postulados de campaña; aquellos que creyeron en sus palabras, hoy están decepcionados. Por lo tanto, el presidente debe rectificar el rumbo de su incipiente gobierno, si es que quiere hacer un buen papel durante los próximos tres años.

Poco antes de que Efraín Arellano se ciñera la banda presidencial, el columnista hizo un sondeo que consistió en preguntarle a la gente, de diferentes estratos sociales, cuál era su opinión en torno a cómo iba a llegar al poder, es decir, si más humilde o soberbio, ocho de diez entrevistados aseguraron que esta vez Efraín Arellano llegaría con una alta dosis de soberbia y con ánimo revanchista. Hoy se puede ver que la gente no se equivocó, porque Efraín no es el mismo que gobernó de 2005 a 2008, basta con ver su semblante y escuchar el tono de su voz para percatarse de que su personalidad sufrió una metamorfosis de 380 grados, esto es, se olvidó de sus raíces, perdió la humildad que lo distinguió cuando fue presidente por primera vez.
Así pues, el presidente aún no alcanza la categoría de un político-político como lo ha venido pregonando, puesto que, se ha dejado llevar más por su sed de venganza, que por su inteligencia. La vocación de un gobernante es una vocación de servicio, una vocación de respeto a la alteridad, una vocación de promoción de bienestar y de paz social para todos. Más aún, el gobernante auténtico es un realizador de justicia y un promotor de la humanitas en la vida social.

Difícil tarea que no puede realizarse sin ciencia y arte políticos, sin virtudes morales—la prudencia, ante todo—, sin sentido de tacto y sin conocimiento de las circunstancias históricas y de las situaciones vitales. No resulta fácil saber ponerse al nivel de los que obedecen sin perder autoridad. Esto es, saber seguir siendo hombre a pesar de poseer poder político requiere una profunda sensatez. A más de las cualidades morales, el dirigente político necesita—cualidades psicológicas—saber escuchar, saber juzgar, saber decidir y mandar. Cualidades que se adquieren con la experiencia sobre un fondo de aptitudes naturales que no todos los hombres tienen, enseña la ciencia política.

Y todo esto con llaneza, Sancho, que toda afectación es mala, advierte Don Quijote. Saber seguir siendo hombre entre los hombre, sin ebriedades del poder, a pesar de poseer imperio. El gobernante tiene que saber estar por encima del resentimiento. El egregio Maestro Juan Ávila, amonestaba a su amigo el intendente de las tierras de Sevilla, a que pensara que la política es profesión de hacer bien a muchos aun con pérdida propia; y quien no es rico en amor, regrésese de esta guerra, que no es para él.

Palabras de oro, que no tienen desperdicio, y que nos permiten distinguir el auténtico político del pseudopolítico. Si don Efraín Arellano, afirma que ya alcanzó la estatura del verdadero político, entonces, debe dejar de lado el resentimiento que subyace en su subconsciente, que por más que se esfuerce por ocultarlo, lo revela en su rostro. Esperemos que el alcalde reflexione, y en un acto de majeza, reconsidere su actitud, hasta ahora equivocada, si lo hace, su figura se fortalecerá, de lo contrario, más temprano que tarde, se desplomará como castillo de arena.