Por Óscar Verdín Camacho


En el Hospital General de Tepic, un cartón llega a convertirse –metafóricamente- en oro molido, sobre todo por las noches y si los familiares de los pacientes provienen de algún poblado lejano.

Una prueba de ello es la señora Esperanza Miramontes, vecina de Ixtlán del Río, quien ayer descansaba sobre un cartón en uno de los pasillos del nosocomio, junto a la camilla donde permanecía su hermano Vicente, de 79 años, a quien ella, explica, ve como si fuera su papá: él se hizo cargo de mis hermanas y de mí desde que estábamos muy chicas.

Llegaron al Hospital General el miércoles como a las nueve de la noche. Yo nunca había estado aquí, pero no hay medicina. No puede ir uno ni al baño porque siempre están llenos. Mi hermano ha estado muy grave y no tenemos dinero. No hay buena atención.

La señora Esperanza ha estado acostada sobre un cartón que su esposo le consiguió para que pudiera descansar, después de muchas horas de pie. Su hermano es uno de los tres pacientes que permanece en uno de los pasillos puesto que la sala que funciona para urgencias está sobresaturada. Un hacinamiento diario como ha sido desde hace más de dos años.

Junto a otra camilla del mismo pasillo, la mamá de Roberto Sánchez Pérez muestra la orden médica para que a su hijo le realicen un estudio de la cabeza, puesto que convulsiona, pero aún no está afiliado al Seguro Popular y necesita mil 700 pesos que no tiene.

Durante la tarde de ayer, Roberto sufrió picadura de alacrán y por poco perdía la vida. Ellos son de El Salado, municipio de Santa María del Oro. El arribo de otros familiares anima a su mamá, puesto que irán por los documentos de Roberto para cumplir con la respectiva afiliación.


QUE AHORA SI


El hacinamiento de enfermos en el área de urgencias ha sido descrito en varias ocasiones por este reportero. Día tras día pueden cambiar los nombres de los involucrados, hombres o mujeres, niños o ancianos, pero el agravio es el mismo, lo que representa una maltratada, una mentada de madre para todos por lo que ocurre en el hospital: pacientes codo con codo, heridos unos, fracturados otros, e incluso algunos más en etapa terminal. Así, hombres y mujeres expuestos en pasillos por donde puede pasar cualquier persona.

Tal y como es del dominio público, hace más de dos años fue acondicionada una provisional área de urgencias debido al inicio de los trabajos de ampliación y remodelación en la sala original, mismos que fueron interrumpidos debido a los presuntos desvíos de recursos por parte del gobierno anterior.

Se suponía que los trabajos durarían unos meses, pero ya transcurrieron más de dos años y la sala provisional ha resultado insuficiente.

Así, la obra está detenida desde hace mucho tiempo por falta de dinero cuyo paradero se desconoce, pero la versión entre personal médico es una: el dinero fue a parar al bolsillo de funcionarios.

No hay un solo albañil trabajando.

Fuentes de la Secretaría de Salud indicaron ayer que posiblemente a principios del 2012 el gobernador Roberto Sandoval anuncie el reinicio de los trabajos en urgencias, para poner fin al hacinamiento de los enfermos.

Pero mientras tanto, el agravio continúa.