Por: El Poeta de Cucharas / Gilberto Cervantes Rivera
Cuando los proyectos cristalizan, uno se entusiasma; poder real de la clase trabajadora hizo posible Barranquita, seis hectáreas de selva con cafetos, capomos, bromelias, colomos, cascadas de agua fresca y zarca; una cañada donde Águeda y los miembros del SUTSEM, disfrutan de la naturaleza: a unos cuantos minutos de Tepic. Para mí el desayuno al que nos invitó la lideresa este sábado anterior, me trajo a la mente el día en que conocí al periodista Sebastián Lamas González, esposo de Águeda. Recién salido de la penal, donde compurgó una pena por la muerte del teniente Villalbazo, Sebastián sale y funda La Verdad, luego de haber editado La Escoba, con la cual se ganó el odio del entonces gobernador Gilberto Flores Muñoz, quien lo mandó matar para quitarse ese pendiente. La historia, contada por la misma Águeda, señala que su esposo recibía muchas amenazas de muerte, por instigación del cacique compostelense. Muertos a machetazos Gilberto Flores Muñoz y esposa, por quien hoy se declara inocente, Gilberto Flores Alavez, nieto de ambos, seguidores del occiso pretendieron enterrarlo en Nayarit. Alguien regó la especie, llegaron carretadas de coronas, pero también se llegó a decir que si traían el cuerpo de Flores Muñoz, este quedaría junto con sus huesos, en el Mirador del Águila, donde descansan decenas de enemigos del floresmuñocismo. Quiso Dios que el mismo Sebastián falleciera por las mismas fechas y aprovechando la oferta, como luego dicen, las coronas que eran para el asesino del Prieto Crispín, quedaron en la tumba del periodista Lamas González; justicia divina. Volviendo al desarrollo del desayuno, en este Águeda anunció compra de maquinaria para darle mucha más fortaleza al semanario La Verdad, recordando que antes del periódico de los trabajadores del SUTSEM, recibían duros ataques en no pocos medios de comunicación. Lo dice con orgullo: no tenemos apoyo del gobierno y así continuaremos; hoy, hacen circular 3 mil ejemplares de una trinchera que no le gusta su formato, pero si la manera en que todos sus colaboradores, ejercen la libertad de expresión. Águeda con humildad, agradeció ese compromiso con la causa de los trabajadores, asegurando que SUTSEM tendrá unidad deportiva y un hotel para que se hospeden y reciban alimentos, también gratuitamente, los miembros del sindicato que por angas o mangas vienen a Tepic. A estas alturas el entusiasmo es desbordante, hubo regalos para todos y horas más tarde, la cigüeña tocó las puertas de mi casa. Esperábamos a Diego Igor para los primeros días de febrero, pero se adelantó, me agarró en curva, como dicen. Un hombre como yo, quien se ha encargado de INRI, mi bebé de un año, desde recién nacido, seguir apoyando a mi mujer, de igual forma, será muy problemático ahora con Dieguito. Pero bueno, ya me metí en camisa de once varas y solo me resta agradecer el gran apoyo que he recibido por parte de mis verdaderos amigos, entre ellos la hermosísima señora Águeda, y como lo dije en el desayuno: ojalá y que Dios nos la conserve muchísimos años, porque seres angelicales como ella, merecen vivir eternamente. Águeda nunca será culpable de las herencias sexenales tanto en deudas como en nuevos trabajadores. Dadas las cosas, a ella y su comité les queda reestructurar el sindicato con los nuevos miembros, propuestos en su mayoría por los gobernantes en turno. Así se construye el poder de la clase trabajadora y no solo en Nayarit, porque Águeda también es líder nacional de la FSTEN y con un cargo grande en la Organización Internacional de los Trabajadores (OIT). Antes, yo la veía preocupadísima por tantas responsabilidades, el tiempo la hizo entender que un líder trabaja mejor delegando funciones; por ello, cuando Dios la reciba en su seno, el SUTSEM sobrevivirá PALESTRAZO: Grisela Villa y Pepe Espinosa, están actuando como lo que son, unas finísimas personas con gran espíritu de servicio; mi reconocimiento también para ellos.