Por Brígido Ramírez Guillén
Decano del periodismo en Nayarit
La inseguridad, la corrupción, los secuestros, los crímenes que segan la vida de inocentes, la integración y la libertad de acción de sicarios y sus cabecillas, y tantos males que sufre la sociedad en los últimos años, ¿pondrán ser aminorados o desterrados, teniendo una amplia cultura y un pueblo inmerso en la educación?.... Con mucha frecuencia escuchamos los discursos de los políticos que andan en campaña electoral en busca de un cargo de elección que es necesario llevar la educación, con sus mejores planes y técnicas, para cambiar el panorama en que viven los mexicanos, que es de intranquilidad, de desorden, muy alejado de la paz, tan necesaria y que se requiere para avanzar en armonía hacia un futuro de garantías ciudadanas y de prosperidad material. La educación y la cultura son temas que se van desgastando en las frases demagógicas de esos políticos, pero que en la práctica no se dan los resultados apetecidos para lograr las transformaciones buscadas, aunque se tengan avances y crecimientos en la educación de los pueblos. Desde que se creó la Universidad Autónoma de Nayarit y se fundó el Tecnológico de Tepic, en los gobiernos locales del doctor Julián Gascón Mercado y Roberto Gómez Reyes, respectivamente, vemos el fuerte incremento de alumnos en prepararse y obtener con éxito una carrera profesional, sumándose a través de los años ese ejército de estudiantes que van a otras instituciones de educación superior que funcionan a lo largo y ancho del territorio nayarita. Da gusto ver a un Nayarit con sus puertas abiertas que da cobijo a niños y jóvenes ávidos de cultivarse en algunas de las ramas de la educación tanto de primaria como media y superior. Hay la creencia que un pueblo inmerso en la educación y la cultura, supera todas las barreras para alcanzar su bienestar. Sin embargo, parece que no es así, porque falta el cultivo de algo que es muy esencial: el conocimiento, el ejercicio, y la divulgación de los valores humanos, tan olvidados en la misma sociedad. Tratar sobre ese tema nos llevaría muchísimo espacio para hacerlos comprender y hasta entender la necesidad de tenerlos presentes. Otro más, nos llevan como la raíz de los males apuntados al inicio del comentario, la pobreza y el hambre que padecen muchos sectores de la población. Nadie duda que estas dos razones influyan mucho en el ambiente de la inseguridad, de la intranquilidad y de la paz que debe de reinar. La pobreza y hambre trastorna la mente de los hombres y mujeres, por la necesidad de alimentarse, de atender su salud y de vestirse, de ahí la urgencia que los gobiernos implementen sus planes y programas de trabajo para abrir más fuentes de trabajo con salarios justos, y atención a la salud a esa gente necesitada. Y ¿Cómo podrá el Gobierno de Roberto Sandoval Castañeda poner especial dedicación a incrementar la educación y la cultura, así como abrir nuevas fuentes de trabajo?.... Primeramente analizando las necesidades que le fueron expuestas durante su campaña electoral y llevarlas a un buen Plan de Desarrollo para fincar las soluciones más apropiadas, aprovechando al máximo los escasos recursos con que se cuentan, aunque oficialmente haya un optimismo sobre el destino de dinero que enviará la Federación en el presupuesto recientemente aprobado en el Congreso de la Unión. Los recursos dispuestos para este ejercicio fiscal, serán educativos y en las obras de infraestructura para el desarrollo de Nayarit, pero algo se avanzará en el primer año de la administración estatal de Roberto Sandoval. Este próximo año será electoral en que escucharemos muchos discursos demagógicos dedicados a la inseguridad, a la educación, a los nuevos empleos, y hay que estar atentos a todos ellos, para hacerse un juicio justo de los que más se acercan a la realidad para creer o no creer a los políticos. Hasta la próxima. *Decano del periodismo en Nayarit.