Por: José Ma. Narváez Ramírez.

No es por faltarle al respeto ni mucho menos, al maestro y decano del periodismo, don Brígido Ramírez Guillén, pero la pregunta abierta que hace en su columna de ayer relacionada con el desmadre que están haciendo los narcos, las policías, los miembros del Ejército y de La Marina (ya llevan más de 49 mil y pico de muertitos en su execrable cuenta); por lo que cuestiona el periodista sobre: La inseguridad, la corrupción, los secuestros, los crímenes que siegan las vida de inocentes, la integración y la libertad de acción de los sicarios y sus cabecillas, y tantos males que sufre la sociedad en los últimos años, ¿podrán ser aminorados o desterrados, teniendo una amplia cultura y un pueblo inmerso en la educación? .

La única contestación que encuentro, de primera mano es que definitivamente: No.

Porque los eventos culturales no interesan ni llegan al grueso de nuestra gente; nos han traído grupos de excelente calidad, extranjeros y del país, pero el pueblo sigue abarrotando los lugares donde se presentan las bandas de música que tienen de intérpretes a cantantes en su mayoría mediocres y algunos que actúan haciendo el papel de borrachos y presumiendo de machos o de homosexuales. Y por ahí viene la Feria de Tepic, para demostrar lo anterior, en donde el Teatro de la Feria, que presenta obras populares (de teatro), se ha visto desairado, por muy buenas que éstas sean. En cambio cuando se ofrece el espectáculo de los conjuntos y bandas, los espacios se llenan (de muchos jóvenes en estado briago o drogados) aunque tengan que pagar la entrada.

En lo que se refiere a un pueblo inmerso en la educación, pues eso está muy verde para afirmarlo, porque tenemos varias universidades pletóricas de estudiantes, pero desgraciadamente se topan con el mismo problema: la falta de educación. Habrá un gran tanto por ciento de chavos que asisten a clases, pero lo hacen (mayormente) por eludir el trabajo, dejándole la carga gruesa del sostenimiento del hogar a los padres de familia, que por sacar lo relativo al chivo y mantenerlos, descuidan precisamente la educación de sus hijos y éstos se vuelven (no todos, claro) vagos y mal-vivientes, que prefieren andar en los antros y las cantinas consumiendo drogas, que cumpliendo con la preparación que les brindan las instituciones, y al esfuerzo y sacrificio de sus padres..

En Nayarit adolecemos grandemente de educación y cultura, porque nos falta personal con el perfil adecuado y bien pagado, para hacer que se aprovechen estos renglones tan importantes, están revueltos las personas de valía, con las que impiden que éstas realicen su trabajo como se debe, y ahí está la Secretaría de Cultura como muestra de querer hacer las cosas y no poder hacerlo por ineptitud y falta de preparación en su liderazgo. Y así andan los municipios. (Aclarando, no todos, pero sí, casi todos).

Somos un estado ciento por ciento agricultor, ganadero y pesquero; entonces porque no dirigir la educación a carreras en su mayoría, técnicas y profesionales que le sirvan a nuestra olvidada gente del campo y de la costa, de una vez por todas. ¿Para qué queremos carreras en las que salen mil o más abogados anualmente, por ejemplo, que terminan de chóferes de sitio, taqueros, perroscalienteros o hamburgueseros, o rateros con título? ¿O padrotes, borrachos, drogadictos, vagos y hetairas, puchadores y proxenetas Pero eso sí, con preparación universitaria?).

Mientras los padres de familia siguen siendo víctimas de los directores y de los líderes de la educación que cobran altos sueldos por trabajar de maestros y no cumplen con su sagrado deber, dedicándose a cobrar al estado y a la federación, sueldos, prestaciones, aguinaldos, préstamos, etc., Y a los propios progenitores cuotas de inscripción y de mantenimiento de wevones, trayéndolos de aquí para allá con sus hijos comprándoles útiles, uniformes, trajes para eventos escolares, contribuciones para el mantenimiento del plantel, para el gis, el borrador, el garrafón, la escoba, el trapeador y unas cincuenta cosas más que causan serios dolores de cabeza a los papás de los alumnos, que al final resultan mal-educados –según demuestran las estadísticas-.

No, mi apreciado maestro y distinguido decano del periodismo, señor Brígido Ramírez Guillén, aquí en nuestro estado no hay cultura ni educación, aunque quieren hacer aparecer todo lo contrario, usted lo sabe y lo comenta: Este próximo año será electoral en que escucharemos muchos discursos demagógicos dedicados a la inseguridad, a la educación, a los nuevos empleos, y hay que estar atentos a todos ellos, para hacer un juicio justo de los que más se acercan a la realidad para creer o no creer a los políticos

Control Señores Control Hay que ponernos muy abusados con esto de la cultura y la educación, porque nos quieren comer el mandado y dejarnos más chetos de lo que estamos Le saludo, con aprecio.

(revistalineas@hotmail.com 311 158-66-55).