Por Óscar Verdín Camacho


Durante la racha de despidos en masa, efectuada en los últimos días por el Gobierno del Estado a cientos de trabajadores, ya se presentó lo que parece la primera resistencia, en este caso por parte de decenas de empleados del Fideicomiso Bahía de Banderas (FIBBA).

Y es que, luego de los primeros avisos de despido, se ha conocido que no sólo se busca proceder contra quienes ingresaron a laborar en los últimos tiempos, sino también se ha incluido a empleados con varios años de antigüedad, incluso señoras que laboran en áreas de intendencia.

Pero además del temor a perder el trabajo, entre los empleados existe angustia porque se les pretende liquidar pero sin respeto alguno por los años que han laborado, o bien se les hacen ofrecimiento para que continúen trabajando bajo contrato, por un determinado número de meses, aunque con un sueldo menor.

Según fuentes que conocen el caso FIBBA, ninguno de los empleados habría aceptado de momento la liquidación puesto que está alejada de lo que tendrían que recibir.

No nos merecemos este trato. Pedimos que nos traten dignamente, como personas; si nos van a liquidar que sea conforme a la ley, aquí trabajan gente que son el único sustento de sus familias, que están en riesgo no sólo de perder su trabajo, sino de que no la indemnicen como debe ser. Eso no se vale, indicó brevemente un empleado.

Y es que, se conoce, la propuesta gubernamental es que quien acepte la liquidación recibiría el dinero en abonos.

Pero a diferencia de otras oficinas de gobierno, en FIBBA ocurre una situación singular puesto que si llegaran a presentarse demandas laborales por despido, serían contra la institución Banobras, que forma parte del fideicomiso, no contra el Gobierno del Estado.

Es decir, las demandas se interpondrían en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, una instancia donde no tendría ingerencia la administración estatal, a diferencia de cómo sucede en el Tribunal de Conciliación y Arbitraje.