Joel Murgo burló el operativo de la PEI para, de una manera insólita, exigir al gobernador Ney González que deje de entrometerse en la vida sindical del SITEM.
ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.- (Información y fotos).-
El dirigente de la organización sindical SITEM, Joel Murgo Huerta, aprovechó un descuido de policías estatales que custodian Palacio de Gobierno y logró llegar hasta el balcón principal donde, ayudado por otros miembros del sindicato, fue encadenado a una de las columnas del inmueble, en el segundo piso, a unos ocho metros de altura, a manera de protesta contra el gobernador Ney González Sánchez.
Lo anterior ocurrió este martes a las 13:45 horas. Murgo permaneció encadenado una media hora hasta que policías estatales recibieron la orden de bajarlo a como diera lugar. El operativo, en el que participaron varias mujeres policías, se efectuó a través de la sala de juntas del Ejecutivo del Estado que comunica precisamente a ese balcón.
Desde la avenida México y la plaza de Los Constituyentes, cientos de personas observaron el dispositivo, puesto que además en esos momentos la organización Antorcha Campesina efectuaba, por separado, una manifestación frente a Palacio de Gobierno.
Cuando Rafael Rodríguez, Crispín Barajas, Hernán Galindo Álvarez y Jorge Alberto Murgo fueron sometidos por los elementos de la Policía Estatal Investigadora (PEI), Joel Murgo estuvo gritando porque en el jaloneo le habían lastimado uno de los brazos.
Dado que en el muro donde permaneció de pie es estrecho, también había sido amarrado con cinta canela, la cual fue cortada con tijera por los policías. En todo momento lo tuvieron agarrado del pantalón y los brazos, ante el temor de que cayera.
Mientras tanto, a través de un aparato de sonido, integrantes del SITEM -que desde el jueves pasado iniciaron un plantón frente a Palacio de Gobierno e incluso hay dos mujeres en huelga de hambre- pidieron que los simpatizantes de Antorcha Campesina se solidarizaran con ellos, sin embargo estos últimos se movieron hacia un extremo de la avenida México, ante la indicación que se le dio por micrófono.
De cualquier forma todas las miradas apuntaban hacia el balcón principal.
A las 2:15 de la tarde, finalmente el manifestante fue bajado, pero luego, durante una media hora no se supo de él ni de sus cuatro compañeros ya citados. Afuera de la sala de juntas, otros miembros del SITEM intentaron entrar pero lo impidió un grupo de policías, mujeres la mayoría y que portaban armas de fuego. “¡Joel, Joel, Joel!”, gritaban.
José Marcelino Romero Paredes, cercano a Murgo Huerta, reclamó que sus compañeros estaban secuestrados y adelantó que si había represión del gobierno, todos se desnudarían en protesta frente a Palacio de Gobierno.
A las dos con 50 minutos de la tarde, un comandante de la PEI comunicó a los inconformes que su líder ya había sido liberado. Lo habían sacado por otra puerta.
Joel Murgo, en efecto, ya se encontraba en la avenida México. Ante los reporteros dijo que no fue amenazado de ninguna forma y que únicamente los policías le pidieron que no volviera a hacer esa acción.
Señaló que escuchó decir a un policía que serían trasladados a la Procuraduría General de Justicia, pero luego se recibió la orden de dejarlos en libertad.
“Me voy a seguir manifestando, le pido al gobernador que nos de respuesta. Le tienen miedo a Águeda Galicia Jiménez”, comentó en referencia a la dirigente que controla el SUTSEM, el sindicato mayoritario de burócratas en el estado.
RESBALÓN DE OPERATIVO
Desde temprana hora, decenas de policías estatales, uniformados y de civil, fueron vistos dentro y afuera de Palacio de Gobierno. La mayoría portaba armas de fuego, incluidas mujeres. Algunos, incluso, traían cámaras fotográficas y de video, también grabadoras, y simulaban ser reporteros.
Se sabía de la manifestación de Antorcha Campesina, en contra del presidente municipal de Rosamorada, el perredista Román Villela, y el mismo Joel Murgo había referido días antes que pretendía encadenarse de una columna de Palacio de Gobierno, pero nadie sospechaba que lo haría en el balcón principal.
El jueves 25, Dulce Odilia Sánchez Bajo, secretaria de Acción Femenil del SITEM, inició una huelga de hambre para demandar que el gobierno de Ney González deje de pretender dividir a esa organización.
Del mismo modo, anteayer la maestra Dennys Odriozola Murgo –sobrina de Joel- inició otra huelga de hambre para protestar por un juicio laboral en su contra, iniciado hace dos años por la secretaria de Educación Pública estatal Olga Margarita Uriarte Rico, bajo el argumento de abandono de trabajo a pesar de que, dice, ha documentado que el ISSSTE le expidió la respectiva constancia para acreditar que su menor hijo estaba enfermo y tenía derecho a cuidados maternos.
Las dos mujeres están bajo la supervisión del doctor Jorge Guzmán. En el caso de Dulce Odilia, que este martes al mediodía cumplió cinco días ingiriendo únicamente miel y agua, es notorio que ha bajado de peso.
Así, con todo ello, fue notorio el operativo dispuesto por la Policía Estatal, sin embargo hubo un evidente descuido. Cuando los manifestantes de Antorcha Campesina se plantaron frente a Palacio, en la avenida México, luego de unos 20 minutos se formó una comisión para plantear sus demandas ante funcionarios gubernamentales. Ingresaron al inmueble sin ningún problema. Todo parecía transcurrir en calma.
Pero Murgo aprovechó ese momento y también entró a Palacio de Gobierno junto a varios de sus compañeros, como si nada. Ingresaron como a su casa. Uno de ellos llevaba una bolsa negra en la mano, con la cadena.
Puesto que la sala de juntas siempre está cerrada, los inconformes rápidamente se colaron a través de un balcón cercano y avanzaron unos metros, con el riesgo de caer, hasta llegar al balcón principal. Las miradas hacia lo alto alertaron a los agentes, que ya no pudieron reaccionar.
Luego siguió la confusión: los policías llegaron al segundo piso pero nadie traía llave de la sala de juntas. Pasaron minutos para que pudiera ingresarse a la misma.
Murgo quedó en camiseta de resaque y se dejó encadenar a una columna. Le llovían fotografías no sólo de reporteros e informantes del gobierno, sino de curiosos que pasaban por el lugar.
También fue amarrado con cinta canela porque, dijo después, casi no tenía apoyo en los pies y sentía caer. Le llevaron una cachucha con las siglas del SITEM y junto a él fue colocada una manta: “Ney, exigimos respecto a la autonomía sindical”, podía leerse en la misma.
Localizado pasadas las seis de la tarde por celular, Murgo contestó que aún no se llegaba a acuerdo alguno con el gobierno, pero adelantó: “ojalá y mañana ya no me encuentres aquí”, refiriéndose a que posiblemente a altas horas de la noche se tendría un acercamiento de negociación.