Por Óscar Verdín Camacho
Proveniente de Tequepexpan, municipio de Santa María del Oro, la señora Natividad Morales Hernández tiene 87 años y la madrugada de ayer fue ingresada a un cuarto pequeño, junto a otros pacientes, frente a la sala de urgencias del Hospital General de Tepic.
Una de sus hijas, que la acompaña a las dos de la tarde, explica que aún no hay cama para su mamá, quien permanece acostada sobre tres sillas juntas, conectada a una botella de suero.
Hay otros cinco pacientes en ese cuartito, pero sólo dos están acostados en sofás, los demás pasan las horas en sillas. Una señora, que sería la sexta en el lugar, recién acaba de ser retirada por sus familiares, porque tenía cinco días sin la atención debida. Ya tenía los pies hinchados de estar sentada, cuentan.
En otro cuarto pequeño, un señor de 75 años y un muchacho de unos 30 años comparten cuarto, acomodados en sillas blancas de plástico. En el más joven son constantes los movimientos de dolor, de incomodidad. Los pies desnudos los tiene sobre una caja de cartón.
Familiares del primero de ellos buscan ayuda para conseguir que pueda acceder a una cama, pero no hay una sola disponible.
QUE VENGA
Que venga el gobernador a verlo con sus propios ojos, que venga pero que no avise cuándo ni la hora, porque entonces van a maquillar todo esto. Así se pronuncian trabajadores del área médica del Hospital General de Tepic, que todos los días se enfrentan con el hacinamiento de enfermos.
La situación es muy grave y quienes damos la cara somos los doctores y las enfermeras. Los familiares de los enfermos nos reclaman, nos quieren hasta pegar, pero nosotros qué podemos hacer.
Un empleado médico señala a un cuarto anexo al área de urgencias e indica: mire cómo está, no tiene ni puerta a pesar de que ahí es el área de aislamiento, de pacientes con alguna enfermedad de transmisión como la tuberculosis.
En varias ocasiones, este reportero ha solicitado una entrevista con la titular de la Secretaría de Salud, María Ibarra Campos, en el que se aborde qué detiene el reinicio de los trabajos en la sala de urgencias, suspendidos hace tres años.
Siempre a través de la oficina de comunicación social se ha respondido que se espera el arribo de recursos. Y que será el gobernador quien anuncie la continuación de la obra.
Pero mientras tanto, continúa el agravio iniciado en el sexenio anterior.
Y LOS SUPLENTES
Y mientras eso sucede, cientos de empleados que hacen suplencias continuaban ayer sin recibir los pagos correspondientes a las dos quincenas de diciembre y la primera de enero, según contaron varios de ellos.
Se les ha dicho que en breve recibirán una parte del adeudo.