Por: Juan Fregoso
Acaponeta, Nayarit.-Para los acaponetenses, la diputada Bertha Rodríguez Reynaga, es candil de la calle y oscuridad de su casa, pues aseguran que la dama del buen decir, hace más por gente de otros distritos que por el suyo, que es el XVIII que comprende Acaponeta y la comunidad indígena de Huajicori.
Las fuentes revelaron que efectivamente doña Bertha no se ha preocupado en poner una oficina de gestoría en donde se le pueda localizar por la ciudadanía acaponetense, la cual tiene muchos problemas que plantearle pero cuando procuran, naturalmente unas oficinas que ostenten su nombre, se topan con la desagradable sorpresa que no existe ningún despacho en el cual la legisladora pueda atender con diligencia a la gente.
Y si esto ocurre en Acaponeta de donde es originaria la empresaria tortillera, qué pueden esperar los habitantes del municipio de Huajicori de Bertha Rodríguez, pues absolutamente nada. Algunos huajicorenses externaron que desde que la diputada asumió el poder nunca se ha parado en aquella comunidad la cual tiene muchos problemas de diversa índole.
Aunque el voto mayoritario se concentra en el municipio de Acaponeta, el pueblo de Huajicori aportó una cuota de sufragios para que Rodríguez Reynaga accediera a la diputación local. Sin embargo, la señora ya olvidó que sin estos votos, por pocos que hayan sido, en comparación al municipio de Acaponeta, contribuyeron a que obtuviera el triunfo, pero esto no lo toma en cuenta la hoy congresista, lo cual demuestra que sólo quería llegar al poder para satisfacer su ego y a un selecto de grupo de personas afines a ella, así como sus propios familiares.
De hecho, en la delegación de tránsito del estado tiene incrustado a su hermano, Domingo Rodríguez Reynaga, quien funge como perito sin tener los conocimientos científicos para ocupar dicho cargo, pero ahí esta este señor, gracias a la influencia de su influyente hermana. Sus hermanas mujeres se desempeñan como gestoras en las diversas instancias del gobierno municipal, sin tener ninguna preparación académica se mueven con soltura en el ámbito gubernamental realizando trámites a favor de los amigos, parientes y compadres de doña Bertha Rodríguez, incluso de ellos mismos.
Pero mientras ayudan a un selecto grupo de amistades, el resto de la gente es ninguneada y esto ocurre de manera más notable en Acaponeta, en donde Bertha Rodríguez tiene sus oficinas en su domicilio particular, debido a que no quiere rentar un local en el cual puedan tratarse los asuntos con más confiabilidad, puesto que no es lo mismo exponerle algún asunto en su casa que en una oficina destinada especialmente para atender a toda la gente; doña Berha tiene el codo más duro que una roca, dijeron algunas personas, quienes, además, agregaron que cuando logran contactar con ella, regularmente se nos esconde, para solicitarle un apoyo económico para la compra de alguna medicina, les sale cuando mucho con 200 pesos, lo cual consideraron como una ofensa.
A otras personas simplemente se les hace la escurridiza porque ya está enfadada de que sólo acudan a pedirle generalmente dinero. Una señora originaria de Huajicori que omitió su nombre, dijo al reportero que necesitaba el auxilio de la diputada, dado a que tenía un serio problema que representaba un considerable desembolso de dinero. Doña Bertha, me dijo, que no tenía recursos suficientes para ayudarme, que tal vez más adelante, pero cuando volví otra vez, una empleada salió y me dijo que la señora no estaba, ya nunca pude hallarla, explicó la denunciante. Así pues, la diputada Bertha Rodríguez necesita ponerse las filas y trabajar a favor de todos sus representados, sin hacer distinciones de ninguna especie, pues se supone que ante la ley todos los individuos son iguales y esto debería saberlo la tribuna, la cual tiene la vista puesta en la presidencia municipal una vez que concluya sus funciones legislativas.