Por: Juan Fregoso

El senador Francisco Castellón Fonseca, aspirante a la diputación federal por el 1º distrito electoral, sostuvo el pasado sábado una importante reunión con periodistas en la ciudad de Tecuala. Allí, el legislador confirmó su deseo de contender por una curul en la Cámara de Diputados, pues considera que tiene los conocimientos y la experiencia suficiente que lo colocan—según su opinión—por encima de su más cercano contrincante, el huajicorense Héctor Gómez Gurrola.

Castellón Fonseca, respondió a todas las preguntas que le formularon los reporteros concernientes a sus aspiraciones de llegar a ocupar un espacio en San Lázaro, pero también se explayó en temas más delicados, como los atropellos que frecuentemente vienen cometiendo las fuerzas policiales y militares, ya que incluso él mismo ha sentido en carne propia este tipo de abusos, los cuales atribuyó a que los agentes encargados de guardar el orden actúan de esta manera porque andan estresados o nerviosos como consecuencia del clima de violencia que reina desde el inicio del gobierno calderonista.

Al abordar de lleno el tema de la seguridad pública, el senador destacó que lo que el grupo parlamentario del PRD tiene muy claro que la lucha contra el crimen organizado, debe ser una lucha focalizada que tenga ver con mover indicadores sociales que atender asuntos de seguridad, o sea, asuntos policiales y militares. Yo tengo muy claro que como legisladores nunca le vamos a dar al gobierno federal el aval para violar las garantías individuales de los mexicanos; no podemos aprobar una ley de seguridad nacional que permita que la policía federal, estatal o municipal viole un domicilio sin orden de un juez, tampoco podemos permitir que los altos mandos policiacos se conviertan en quienes digan si una región va a tener o no menos libertad.

Indicó que cualquier situación por muy grave que sea debe tener un contrapeso judicial, en cualquier parte del país. Los mandos militares y los militares mismos deben estar sujetos, como así lo hemos dicho todo el tiempo, a los jueces civiles, si comenten delitos en contra de éstos; no podemos permitir el fuero de guerra en procesos de seguridad interna, porque no estamos en guerra contra una potencia extranjera, ni tampoco el Ejército en contra del pueblo, por lo tanto, un atentado en contra de la integridad de civiles, tiene que ser juzgado por los tribunales civiles.

Castellón, precisó que su posición como legislador del PRD, ahora en el senado, será siendo exactamente la misma en la Cámara de Diputados. Asimismo, dijo que la constitución establece que el presidente para solicitar la suspensión de las garantías individuales necesita el apoyo del Congreso; la ley de seguridad nacional establecía que el presidente lo podía hacer sin permiso ni autorización del Congreso, y podía hacerlo en alguna parte del territorio nacional, pero esto no lo podemos permitir, aun cuando hubiera las condiciones que justificaran el retiro de las garantías individuales en alguna región deben de estar supervisadas por los representantes populares y los gobiernos locales, es decir, no se puede decir que el Ejército va ir a Nayarit y va a tomar el control de todo, no se puede hacer si el Congreso no está de acuerdo, pero además, de acuerdo con los tratados internacionales, si el gobierno mexicano dicta la suspensión de garantías civiles en alguna parte del territorio, necesita la supervisión de las Naciones Unidas.

El senador, insistió que no se puede permitir que el gobierno tenga manos libres, sobre todo, en lo que respecta a la suspensión de las garantías civiles y del uso del Ejército en conflictos de esta naturaleza, por eso cada vez que sucede esto (los atropellos policiacos) hay que estarlos denunciando. En torno a la demanda que pesa en contra del presidente de la República, el congresista apuntó que efectivamente hay una demanda—no nuestra—sino por miembros del Movimientos por la Paz y Justicia y que fue avalada por miles de mexicanos, es una demanda que está ante la Corte Interamericana y ante la Corte Internacional en La Haya, la cual primero será procesada para ver si se acepta o no.

Pero lo que sí es cierto y eso es a lo que le temen, no solamente Felipe Calderón, es más, yo creo que Calderón va a tener la inmunidad, como Ernesto Zedillo, que le otorga el haber sido presidente; el problema es para el Ejército, para la Marina, si ellos como en caso de Radilla, se demostró que desaparecieron un civil en tareas de seguridad y vigilancia nacional, y que fueron condenados por un tribunal internacional, puede caer de nueva cuenta en una situación similar. Es decir, al Ejército y a la Marina los están poniendo en riesgo de ser señalados como violadores de derechos humanos y como represores del pueblo. Reconoció que a Felipe Calderón lo pueden juzgar, pero nunca lo van a detener, el problema va a ser para el Ejército y la Marina, que los acusarán y quizá hasta condenarán como violadores de derechos humanos, en un conflicto netamente civil pero que se convirtió en un conflicto armado, por lo tanto, el presidente de la República sigue siendo intocable.

Con todo, los argumentos de Francisco Castellón son cuestionables, cuando afirma que el Congreso de la Unión nunca le dará el aval al gobierno federal, estatal o municipal para que violen las garantías individuales, sin embargo el sistema autoritario no requiere ninguna clase de aval, puesto que está visto que el presidente de la República actúa a su libre albedrío, sin el más mínimo respeto al Congreso, ya que tanto los militares como los cuerpos policiacos se han venido excediendo en sus funciones, esto es, continúan violentando el estado de derecho, al perpetrar una serie de atropellos en contra de la población civil, por lo que se colige que no hay ningún contrapeso como lo asegura el senador.

El presidente jamás ha tomado en cuenta al Congreso de la Unión, ya que el primer mandatario ha venido haciendo uso de sus facultades metaconstitucionales, con lo cual se rompe el principio de la división de poderes, es el presidente el que decide todo, porque su poder es omnímodo como arbitrario. Así pues, hace falta que el Congreso asuma su verdadero papel, la responsabilidad que le compete como verdadero representante del pueblo, ya que el propio senador reconoce que el presidente es intocable, cuando en países como Estados Unidos, algunos mandatarios han sido depuestos de su encargo, pero está claro que el Congreso mexicano está pañales, que aunque teóricamente es un factor de equilibrio, la realidad es que ha sido rebasado por el poder presidencial.