Por: Juan Fregoso

Acaponeta, Nayarit.-Prepotentes cobradores al servicio del consorcio comercial conocido como Elektra, amenazan a una humilde familia por una deuda que ésta no contrajo, sólo porque el verdadero deudor, sin consentimiento de la señora Martha Rodríguez, designó el domicilio de esta persona que nada tiene que ver en un crédito que solicitaron a dicha empresa, la pareja integrada por Luis Javier Luna Martínez y Yajaira Guadalupe Gutiérrez Rodríguez. Luis Javier Luna Martínez, hace apenas unos meses causó alta en el Ejército, aun cuando tiene presuntamente serios problemas con la justicia en el estado de Sinaloa.

A pesar de que la afectada les ha dicho a los cobradores que ella no tiene nada que ver en este asunto, un empleado de Elektra de nombre Erick Machado ha llegado a faltarle al respeto a la señora en su propio domicilio, incluso haciéndole hasta proposiciones indecorosas en presencia de sus hijas.

Aun cuando este empleado mal educado conoce perfectamente el domicilio real de los deudores, los cuales viven por la calle 16 de Septiembre sin número, en la colonia Lázaro Cárdenas de esta ciudad, ya se le puso estar molestando frecuentemente a doña Martha, al grado de llegar hasta de introducirse al domicilio sin el permiso respectivo, lo cual constituye por principio de cuentas el delito de allanamiento de morada, y esto lo hace presumiendo que cuenta con la autorización de la empresa para la cual trabaja.

Es tal la soberbia de este cobrador que argumenta que por cada visita que haga a la casa de la afectada se le cobrarán 80 pesos y que cuando se apersonen los abogados, la suma será de 10 mil pesos. Todo esto porque los deudores sinvergüenzas se han atrasado en sus pagos; si esta es la política de la mencionada empresa es respetable, pero estas medidas deben aplicarlas a quienes solicitaron el crédito y no a otra persona que ni siquiera otorgó su aval, y por lo tanto, no tiene ninguna obligación legal de pagar una deuda que contrajo otro, que sin la autorización de doña Martha se arrogó la facultad para poner su domicilio.

Por si fuera poco, el cobrador Erick Machado, amenazó a la señora diciéndole que Elektra dispone de un comando de hombre vestidos de negros y que estos no se andan por las ramas, ya que cuando algún deudor no cumple la obligación de pagar, los hombres de negros tienen la consigna hasta de matar a la gente; esos no se tientan el corazón, son el brazo armado de la empresa, dijo en tono intimidatorio Erick Machado a la atribulada señora que no les debe nada.

Ante esta situación, desesperada, doña Martha—que tiene problemas de salud—pide al Comandante del 86 Batallón de Infantería, que obligue al soldado Luis Javier Luna Martínez, a que pague la deuda que tiene con la citada empresa para que a ella ya no la sigan molestando. Asimismo, solicita la intervención del Gobernador del Estado, para que mediante sus buenos oficios interceda a su favor ante la autoridad castrense, por tratarse de que el involucrado en este asunto es un militar.

De igual manera, a través de este medio, solicita el apoyo del Presidente de la República, de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, de la Comisión Nacional de Derecho Humanos, de las ONG para que se avoquen al esclarecimiento de estos hechos donde se han suscitado una serie de hechos delictuosos, como allanamiento de morada y amenazas de muerte, por parte de un empleado prepotente, que sólo por trabajar en una empresa de cierto prestigio, se cree con derecho de hacer todo lo que se le antoje, ya que asegura que él sólo recibe órdenes.

Por otro lado, siendo el deudor un militar es evidente que con su conducta irresponsable está denigrando la honorabilidad de la institución a la cual pertenece, pues no se vale que este sujeto llamado Luis Javier Luna Martínez, se escude en el fuero militar para defraudar a las empresas, llevándose entre las patas a personas que nada tienen que ver con sus compromisos.