Por Óscar Verdín Camacho
A propósito del intercambio de reproches, de culpas, entre funcionarios del Gobierno del Estado y el Gobierno Federal por el penal federal El Rincón, surge una inquietud, una pregunta: ¿y si ese penal no existiera?.
Convertido en uno de los principales temas de campaña del ahora gobernador Roberto Sandoval Castañeda, de que el penal federal se va, para nadie es desconocido que la cancelación de la prisión es casi imposible, considerando la situación que hay en el país donde se requieren prisiones de alta seguridad para mantener a los reos de peligrosidad.
La propia administración de Roberto Sandoval ha efectuado numerosas detenciones de sujetos que, según se ha informado, participaron en enfrentamientos contra militares y policías, en múltiples ejecuciones incluso de inocentes, involucrados en delincuencia organizada, en asesinatos de policías, en numerosos secuestros, o también se les ha detenido en posesión de armas largas de alto poder, con granadas, con importantes cargamentos de droga.
La observación de este reportero es que si las penales federales de alta seguridad no existieran, ¿entonces a dónde serían llevados esos individuos?, ¿a penales como el Venustiano Carranza de Tepic?.
Si la sobrepoblación que existe en la prisión estatal ya representa un grave problema, sobra imaginar la bomba de tiempo que se crearía si en un dos por tres recibiera a decenas o cientos de sujetos relacionados con el llamado crimen organizado.
En varias ocasiones, en este espacio fue advertido que la delegación en Tepic de la Procuraduría General de la República llevó al penal local a reos de alta peligrosidad cuando le eran rechazados en El Rincón por sobre cupo, pero poniendo en riesgo la estabilidad del Venustiano Carranza. Aquí, de plano se le preguntaba a los internos si eran gente de los Zetas o los Beltrán Leyva para mantenerlos separados de la gente del Chapo Guzmán. Y representaba un alivio cuando finalmente eran llevados a El Rincón o a otras prisiones de alta seguridad del país.
En ese entorno, este podría ser el momento para que el gobernador exija al Poder Judicial Federal que sus funcionarios de los juzgados federales de El Rincón se trasladen al penal de Tepic para la realización de diligencias, y no que algunos reos sean trasladados allá, lo que también representa un riesgo.
RASPADOS
Anunciada la presencia del presidente Felipe Calderón para el martes 28, a fin de inaugurar una ampliación en las instalaciones de El Rincón, el gobernador efectuó declaraciones un día antes sobre la necesidad de resolver el problema en el penal de Tepic, no en el federal. El Rincón puede seguir, indica Sandoval, pero no como cárcel para reos de alta peligrosidad, sino como prisión estatal.
Por ello la ampliación representa un duro golpe para Sandoval y su promesa de campaña.
Pero si bien el presidente canceló su gira por Nayarit, su enviado Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, inauguró dos penales en el complejo penitenciario federal Noroeste, que cuentan con equipo de vanguardia para la clasificación, control y vigilancia de los internos, según se lee en un comunicado de la dependencia federal.
Y continúa citando que los penales 2 y 3 del complejo Noroeste incrementarán las operaciones de custodia de presos de alta seguridad al contar con espacios para dos mil reos en condiciones de máxima seguridad.
En la citada nota no se indica que García Luna también vino, metafóricamente hablando, a repartir leña, al indicar que en Nayarit el secuestro se ha incrementado en un 900 por ciento, que el aumento de la delincuencia es por el deterioro de las instituciones de seguridad locales, que la operación de los cuerpos de seguridad es llevada a cabo por personal que no cumple con el perfil, o que el 75 por ciento del personal que ha sido sometido a evaluación ha reprobado.
La de García Luna fue una respuesta al apunte del gobernador, que no cayó del todo bien en la Presidencia de la República.