Por Fernando Gutiérrez Meza
Como todo lo que inicia debe terminar, así paso el domingo anterior en que en nuestra entidad se celebró un proceso electoral más en que fueron electos diputados federales por los tres distritos electorales, resultado que sorprendió a propios y extraños, pues se esperaba que los triunfadores fueran otros, al menos en el caso del distrito uno, en donde mucho se comentó que el político priísta Manuel Humberto Cota Jiménez, fue enviado a esa demarcación con la intención que perdiera, pero nuevamente con el apoyo de dios y el voto de miles de ciudadanos de los diferentes municipios de la zona norte, logra ganarle a su contrincante Pavel Jarero, del que se auguraba la tenía en la bolsa.
El caso de Cota se toma como referencia debido que operadores del actual gobierno, desde que estuvo como alcalde de Tepic, siempre buscaron la manera de poner piedritas en el camino y evitar continuara con su carrera política, -ósea que el enemigo lo tenía en casa-, aunque eso en ningún momento ha influido y sigue firma cosechando triunfos, pues le sobresalen varios proceso en que ha remado contra corriente, primero cuando regidor que formaba parte de una bancada de oposición, luego como candidato a legislador en una administración ajena a su partido, triunfa y se convierte en líder parlamentario.
Su carrera continúa en ascenso, su partido el Revolucionario Institucional lo presenta como uno más de los precandidatos a competir en la interna, luego obtiene la candidatura y la vuelve a jugar en forma constitucional con resultados positivos, y aunque fuera señalado de parte de algunos actores y de su mismo partido, en ocasiones es difícil cumplir con los compromisos y los servicios al cien por ciento con la gente, no solamente un gobierno de extracción priísta, sino de cualquier instituto político.
Manuel Cota Jiménez, nuevamente logra mantenerse en el argot político y triunfa contra todo como candidato del PRI en el distrito uno que lo compone 4 municipios del norte, donde precisamente es gobernado por el PRD en 4 municipios, lo cual es doblemente de reconocerse al político que con sacrificios y talacha al interior de su segunda casa que es el tricolor ha logrado escalar.
¿Ahora qué sigue?, pues el resultado del proceso electoral del 5 d julio ya existe, la gente decidió por los mejores perfiles y Cota se mantendrá bendito entre las mujeres con la señora Martha Elena García e Ividelisa Reyes Hernández, con quienes seguramente habrá de trabajar como representante popular en el Congreso de la Unión y en equipo con el gobernador del Estado, Ney González Sánchez, buscar inversiones y recursos federales para los distintos sectores, como el campo, la pesca, el agro y acciones sociales.
Mucho se comentaba que del proceso reciente dependería el panorama político del 2011, aunque el resultado no era el esperado, las cosas ya no pueden cambiar y doña Martha, Ividelisa y Cota son los representantes populares en Nayarit.
Incluso, se habla que con el triunfo de la exprimera dama Martha Elena se convierte en un prospecto más rumbo a la candidatura al gobierno del Estado en el 2011, pero habrá de buscar un partido político que la cobije, pues del PRD mucho se duda, se cuenta con Acosta Naranjo que pretende ser el abanderado.
En tanto que pudiera asegurarse que su carta fuerte se encuentra en la persona de la joven y recién electa diputada federal, Ividelisa Reyes Hernández, que ha demostrado tener el carisma, sencillez y simpatía para con el pueblo que en su momento la hizo alcaldesa y ahora legisladora.
Sobre el proceso existen muchas interrogantes, entre las que destacan las algunas:
1- Los gobiernos actuales han cumplido
2- Los funcionarios atienden a la gente
3- Los programas son los apropiados
4- Existe los funcionarios adecuados
5- Hay sensibilidad con el pueblo o es simulación
Se pudieran enumerar otras más, pero le corresponde a nuestros gobernantes nayaritas del partido que se trate valorar en qué han fallado, porque la verdad van dos procesos y seguramente que los resultados no han sido los esperados, al menos respecto al Partido Revolucionario Institucional al que le han salido mal las cosas, en fin.