Por: Juan Fregoso
Acaponeta, Nayarit.-Aun cuando la Ley Municipal para el Estado de Nayarit, en su artículo 35 ordena, entre otras cosas que en el desempeño de los cargos municipales, los integrantes de los Ayuntamientos atenderán a los principios de racionalidad, austeridad y disciplina del gasto público municipal, estando impedidos para desempeñar otro empleo, cargo o comisión pública de la Federación o del estado por los que perciban remuneración, salvo que medie licencia debidamente autorizada por el Ayuntamiento a partir de la cual quedarán separados de sus funciones.
La ley es obligatoria, porque compromete a su cumplimiento a los destinatarios de la misma, independientemente de su aceptación o rechazo respecto de dicha norma. Por otro lado, la ley reúne dos elementos: el supuesto y la disposición, a saber: el supuesto, o hipótesis normativa, que es la situación planteada por la norma, situación que, de llegar a actualizarse, hará nacer las obligaciones o derechos a que la misma norma se refiere.
En cuanto a la disposición, no es otra cosa que la consecuencia que debe sobrevenir en los casos en que llegue a hacerse realidad el contenido de la hipótesis normativa. Puede verse, por lo tanto, que la ley es clara y contundente, no admite excusa alguna para sustraerse de las obligaciones que ésta impone, su mandato se debe cumplir le parezca o no al destinatario.
Lo anterior viene a colación porque el regidor Julio César Cedano Sánchez, lo mismo se desempeña como concejal que como subdirector de la escuela secundaria Leyes de Reforma, aun cuando la ley municipal se lo prohíbe por encontrarse en el supuesto o hipótesis que establece artículo 35 del citado cuerpo jurídico, sin embargo, este señor que se da aires de intelectual, cuando ni siquiera llega a intelectuoloide, se pasa por el arco del triunfo el imperativo legal.
Inclusive, ha trascendido que sus jefes lo han requerido para que presente su licencia ante la Secretaría de Educación Pública, ya que está percibiendo ilegalmente dos sueldos; uno, del estado y otro como regidor, es decir, del municipio, lo cual vulnera el espíritu de la ley municipal para el estado de Nayarit. Julio César Cedano se ha vuelto en el regidor incómodo, pues testarudo como es ni acata la ley como tampoco las órdenes de sus superiores, tal vez porque tiene un padrino poderoso que lo protege, que le consecuenta su actitud rebelde, irracional y déspota.
Dueño de una cadena de tortillerías y otros negocios que se extienden hasta el municipio de Tecuala, este soberbio regidor se niega terminantemente a pedir licencia como subdirector de la escuela secundaria, situación que le permitiría entregarse de lleno a la regiduría y estar más atento a los reclamos de la ciudadanía, especialmente de su demarcación, a la cual tiene abandonada—y al propio cabildo—por dedicarle más tiempo al cargo de subdirector.
Cuando le pidieron su licencia, el regidor incómodo y faltista dijo que no lo haría, que prefería seguir fungiendo como subdirector del plantel mencionado, porque gana más como subdirector que como regidor. Y si esto es así la gente se pregunta ¿entonces qué está haciendo en el Ayuntamiento?, ¿por qué si tiene más privilegios como directivo, no le deja la regiduría a su suplente? Quizá porque este brillante profesor pretende demostrarle al pueblo por mera vanidad que es un súper hombre que todo lo puede, aunque los hechos lo contradigan, ya que frecuentemente falta a las sesiones de cabildo.
El asunto requiere ser sometido a discusión por cabildo, el cual debe exigirle la licencia respectiva que ordena la ley, porque ésta se hizo para cumplirla y no para ser violentada caprichosamente por un sujeto que se siente intocable, sólo por ostentar un cargo de representación popular, la generalidad de la ley es una de sus principales características, por consiguiente, nadie puede estar por encima de ella, ni siquiera el más encumbrado funcionario.