Por Óscar Verdín Camacho
Tenían la mira de llegar a Estados Unidos y se conocieron en el camino. En el subir y bajar del tren carguero, se identificaron por su nacionalidad: los tres son de Honduras.
Carlos Roberto Amador Reyes, de 22 años; Adoni Alexander Alemán, de 21; y Edi Melec Espinoza, de 18; salieron de Honduras a principios de año.
Íbamos a buscar una vida mejor para la familia, pero hay mucho peligro y mejor queremos regresarnos, indica Carlos Roberto, quien en Honduras trabajaba en una zapatería y como albañil; tiene dos pequeñas hijas.
Edi Melec señala ser papá de un niño de tres meses de edad.
Relataron que en realidad cada cual iba acompañado de otros conocidos, pero los cuales en el camino fueron rezagándose o bien tomando delantera.
Yo venía con un sobrino y se me perdió. No sé si se fue adelante o se quedó atrás. A lo mejor ya habló a Honduras o pudo llegar a Estados Unidos. Uno se pierde en las subidas y bajadas del tren y tienes que esperar que pase otro, explica Carlos Roberto.
Los tres vivieron alrededor de un mes en el municipio de Compostela y trabajaron cortando caña, jornadas que, coinciden, son muy pesadas. Entonces decidieron parar el camino rumbo a Estados Unidos.
El viernes dos, de manera circunstancial localizaron a este reportero en el centro de Tepic. Preguntaban por alguna oficina de migración que los ayudara a regresar a Honduras. De buena gana aceptaron contar su historia, antes de que abordaran un camión de la ruta Sauces y con la indicación de que debían bajarse cerca del acceso a la feria.
Ayer, en las oficinas del Instituto Nacional de Migración fue indicado que el asunto de los centroamericanos sí había sido atendido.
Pie de foto:
Edi, Adoni y Carlos Roberto. (Foto: Óscar Verdín Camacho)