Juan Fregoso

*Truenan las izquierdas contra Francisco Castellón

*Lo califican de usurpador de la candidatura a diputado federal

*Le cierra los espacios a los auténticos cuadros de la izquierda

*Afirman que es antilopezobradorista

*Un títere del sátrapa de Guadalupe Acosta Naranjo, quien lo quiere imponer a toda costa

*Y se pronuncian a favor de la candidatura del tecualense, Zeferino Lora

Las principales estructuras electorales conformadas por MORENA, PT, MC y PRD, en un acto de evidente rebeldía califican al senador Javier Castellón Fonseca, como un usurpador de su posible candidatura, puesto que nunca trabajó con las bases, y en ninguno de sus discursos de precampaña se refirió al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, como tampoco manifestó su respaldo al tabasqueño, y al más puro estilo priísta pretenden designarlo por dedazo como candidato a diputado federal por el I distrito.

En un recorrido hecho por el columnista por los municipios que comprende el distrito mencionado, no pudimos encontrar a una sola persona de las izquierdas que esté de acuerdo con su candidatura. Sin embargo, asoma el siniestro rostro de Guadalupe Acosta Naranjo, quien busca a como de lugar posicionar al senador como candidato, los Chuchos saben que perdiendo ganan, por eso le apuestan a la candidatura de este señor, que aún no termina su mandato en el Senado y ya está buscando entrar al Palacio de San Lázaro.

Las estructuras de las izquierdas reiteran que Castellón Fonseca es un usurpador porque no ha hecho trabajo político. Así desde la perspectiva de de estas organizaciones, el aspirante a la diputación federal es un usurpador porque le está quitando a otros que si se la han partido, como el ingeniero Zeferino Lora Estrada, que tiene un destacado trabajo a favor de Andrés Manuel López Obrador, el Chefe Lora tiene un trabajo limpio en las izquierdas, pero que ve sus posibilidades acotadas por la intromisión del corrupto de Guadalupe Acosta Naranjo.

Dicen los cuadros de las izquierdas que no se vale que venga un usurpador a ocupar el lugar de otros, los verdaderos hombres de izquierda consideran que en estos tiempos no se puede permitir ningún tipo de imposiciones, ya que el pueblo quiere ver como candidatos a aquellos que sí han trabajo a favor de las clase más pobres, fundamentalmente por los hombres que viven del campo, por esta razón el pueblo quiere ver a gente combativa, que al llegar a ocupar un cargo de esta envergadura pugne por sus necesidades. Y Francisco Castellón representa a la burocracia, a la tecnocracia política, esa clase convenenciera y mercenaria sólo busca plegarse a los insanos caprichos del vendepatria de Lupe Acosta Naranjo.

Aquellos que quieren realmente el progreso y desarrollo del país, rechazan tajantemente a la candidatura de Castellón Fonseca, pues argumentan que si éste es impuesto por las tribus chuchistas, el voto no podrá conseguirlo, porque no tiene ningún mérito para ser candidato, excepto el ser un títere más del cacique de Acosta Naranjo, quien se ha caracterizado por vender candidaturas y traicionar a Andrés Manuel López Obrador, por ello, consideran que el senador no debe ser candidato a diputado federal.

Castellón ha sido un senador mediocre, que no ha sido capaz de llevar a cabo un trabajo legislativo que se refleje en el bienestar de los mexicanos. La zona norte en donde tiene su sede el distrito I electoral federal está completamente abandonada, esto es, el aún legislador—durante su encargo—jamás hizo acto de presencia para ver qué necesidades tienen los habitantes de la zona norte, sólo ahora que anda en pos del voto de los ciudadanos, lo que demuestra que no le importa en lo más mínimo la problemática que aqueja a sus representados, sino seguir encaramado en la cresta del poder para seguir enriqueciéndose, mientras que el pueblo se muere de hambre ante la insensibilidad de este señor, hijo putativo de Acosta Naranjo.

Fuentes consultadas por el columnista aseguran que en estos momentos hay un férreo forcejeo entre los representantes más notables de las izquierdas, entre los que destacan Manuel Camacho Solís, del DIA, el coordinador de la campaña de AMLO, Ricardo Monreal Ávila, Silverio Garay del PT, Dante Delgado Ranauro del Movimiento Ciudadano y del perredista, Jesús Zambrano, los cuales tratan consensuar acuerdos para la postulación del candidato a diputado federal, lo que significa que la candidatura de Francisco Castellón pende de un hilo muy delgado, debido a que todos sus antecedentes están siendo examinados minuciosamente, por lo que si se hace una atinada valoración de su trabajo político y parlamentario, lo más seguro es que no sea postulado, dado a que está plenamente comprobado que el senador es un antilopezobradorista, que no está trabajando para fortalecer la precampaña del candidato a la presidencia de la República.

Por lo tanto, este elemento de peso—y muchos más—son suficientes para sacarlo de la jugada naranjista, opinan los verdaderos cuadros de la izquierda, quienes se pronuncian a favor del político tecualense, Zeferino Lora Estrada, identificado plenamente con el lopezobradorismo. El Chefe Lora, como lo llaman sus amigos, tiene todo para ganar la diputación federal, porque cuenta con una sólida trayectoria como luchador social y como político. Lora Estrada se ha destacado no solamente por sus vastos conocimientos de los problemas que existen en la zona norte, sino también por apoyar a las clases más marginadas y que son las que respaldan las aspiraciones del tecualense.

Como hombre de campo, Zeferino se ha ensuciado los zapatos recorriendo las comunidades para conocer directamente los problemas que sufren los campesinos y pescadores, pero además, su trabajo se extiende a los comerciantes, a los microempresarios, a los jóvenes, a las madres solteras, a los profesionistas. Con todos ellos mantiene un permanente contacto, por eso conoce la cruel realidad que viven los tecualenses, pero también la que viven los otros municipios que constituyen el I distrito electoral federal.

En contraste, Javier Castellón Fonseca nunca se ha empolvado sus zapatos con la tierra, con esa tierra que apenas permite la subsistencia de los campesinos. Castellón es un burgués que no conoce las entrañas del campo porque pertenece a la casta dorada, a los capitalistas, auténticos explotadores del proletariado y un hombre de esta laya jamás se va a preocupar por los humildes, sino por sus congéneres, como así lo ha demostrado al frente del Congreso de la Unión, en donde sólo se ha limitado a levantar el dedo para aprobar iniciativas de leyes que en nada favorecen al pueblo, y todo esto, porque su libertad está cooptada por las tribus naranjistas o por el chuchismo más rancio que le ha absorbido el seso, está atado a los más mezquinos intereses de Guadalupe Acosta Naranjo, su principal impulsor en su carrera por la diputación federal, de ahí que si el sátrapa de Naranjo logra imponerlo como candidato habrá un brutal retroceso en la vida política, democrática de México. Así lo perciben los petistas, el Movimiento Ciudadano, Morena y un ala del PRD que aspira a romper ese vínculo oprobioso que los ha mantenido supeditados al mande de usted de un vaquetón como es Acosta Naranjo.