Brígido Ramírez Guillén*

No es de ahora, sino esto viene de muchos años cuando llega el tiempo de nominar candidatos a los puestos de elección popular, de que no se encuentran los personajes idóneos a cada cargo, ya sea por su escasa experiencia política o su marcado aislamiento con los sectores de la sociedad. Ahora no sabe uno bien a ciencia cierta cuáles fueron las cualidades que se analizaron para sacar de las listas a los aspirantes finalmente escogidos por el dedazo a diputados federales por los tres Distritos Electorales y a una de las Senadurías. A veces los comentaristas hablan de que no hay tela de dónde cortar porque los gobernantes, de los últimos sexenios, no supieron o no quisieron formar nuevos cuadros políticos con proyección al futuro. Quienes sí se preocuparon en formar esos cuadros con jóvenes, en aquél tiempo, con muchas aspiraciones políticas, sin estar maleados, lo fueron los gobernadores Roberto Gómez Reyes y Rogelio Flores Curiel, y ahí estaban entre ellos José Navarro Quintero, José Félix Torres Haro, Javier Carrillo Casas, César Delgadillo Gutiérrez, Armando Trigueros, José Luis Béjar Fonseca, Antonio Pérez Peña, Alonso Romero, Hilaria Domínguez, Ana María Ibarra Tovar, Agueda Galicia Jiménez, Héctor Velázquez Rodríguez, Arturo Díaz López, Enrique Medina Lomelí. La mayoría de los mencionados figuraron por algunas décadas en la política estatal y la mayoría con fuerte influencia en los medios que se desarrollaron. De esa lista salieron dirigentes estatales del PRI, de los sectores campesino y popular, así como funcionarios destacados en los gobiernos del Estado y municipal. Si nos remontamos al gobierno de don Gilberto Flores Muñoz, que concluyó en 1951, podemos decir que este mandatario consolidó un grupo muy fuerte de amigos, a quien les interesaba como equipo estar al lado del gran nayarita, colocado en uno de los primeros planos a nivel nacional, aunque la mayoría alcanzaron cargos de elección en su municipio Compostela o una diputación local. Ese círculo de amigos de Flores Muñoz, a quien le fueron siempre fieles, lo integraron principalmente don Manuel Gradilla, los Ayón Uribe, Rafael Machuca Medina, Salvador García Contreras, todos de Compostela; así como Manuel Ibarra Trujillo, Pablo Anaya y J. Santos Ramos de Tecuala. A este último se le calificaba como cacique de aquella región de la costa norte, un cacique si así se le puede decir, muy querido por los distintos sectores de la población. Ya que mencionamos a Flores Muñoz y hay que remarcarlo, siendo gobernador hizo de Nayarit el granero de la república al mandar al centro del país, cuando se requería, miles y miles de toneladas de frijol y maíz, con lo que se dio abasto a los demandas de los mexicanos. Tal vez eso le valió que don Adolfo Ruiz Cortínes lo llamara para ocupar la cartera de Agricultura y Ganadería, en su régimen federal. Muchos años después, siendo candidato a la Presidencia nacional don Luis Echeverría, en su visita a la ciudad de Compostela, tierra que lo vio nacer a Flores Muñoz, dijo de éste en una reunión de sectores priístas. aquí se encuentra un gran hombre y político que estuvo a tres segundos de llegar a la Presidencia de la República. El político compostelense en el gobierno de Ruiz Cortínes había quedado en la lista final de aspirantes a ocupar el más alto cargo de México, sin embargo llegó al poder el Secretario del Trabajo, Adolfo López Mateos. A otros temas. Nos sorprende cómo el Sub-Procurador, en funciones de titular, Edgar Veytia, cubre buen plano en los medios por su buen desempeño en el trabajo de dar seguridad y tranquilidad a los nayaritas. Lo más lógico sería que de un momento a otro se sentara en la silla del Procurador, ya como tal, al no regresar el licenciado Germán Rodríguez Jiménez, quien pidió licencia por enfermedad y por tiempo indefinido, pero corren por ahí los rumores que puede irse a Palacio de Gobierno a desempeñar otra función de mucha importancia al remover Roberto Sandoval, gobernador, su gabinete.¿será? Hasta la próxima. *Decano del periodismo en Nayarit.