Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Es un joven Antropólogo tepiqueño, inquieto y dedicado a su profesión, que aprovecha su tiempo libre para entregarse al apasionante mundo de la Historia de Nayarit. Tuvimos la oportunidad de entrevistarlo y esto fue lo que nos platicó:
Salí de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, hace 20 años, me desempeño oficialmente en INAH, -Instituto Nacional de Antropología e Historia-, hice mi primer trabajo para esta institución en 1986 y desde entonces a la fecha, han sido años en lo que he estado en varios proyectos, regreso a Nayarit, me vuelvo a ir, regreso a Nayarit Entonces han sido alternados, digamos.
A mediados de los ochenta es cuando me encuentro con obras clásicas de la historia nayarita, como las de don Salvador Gutiérrez Contreras, las de don Everardo Peña Navarro Y al mismo tiempo con ciertas deficiencias, de las obras Tienen virtudes muy grandes pero también tenían deficiencias, fallas, sobre todo en la medida que uno avanzaba en la investigación dentro del propio archivo de Antropología, y que se daba uno cuenta de que muchas de las cosas que ahí se decían, no eran tan exactas como uno suponía. Don Pedro López González tenía también obra importante en aquel entonces, con igual número de errores Lo que ocurre es que finalmente el conocimiento es una suma de acercamientos a la verdad, a medida que avanzamos en el conocimiento vamos acercándonos a la verdad, y esa era la verdad que ellos conocían en aquel entonces, y era correcta en aquel momento, pero cuando uno encontraba los informes originales, arqueológicos, por ejemplo, pues resulta que no coincidía el conocimiento obtenido por estos historiadores con lo que ya se sabía a mediados de los ochentas, entonces comencé a reunir datos que trataran de actualizar esa historia regional, en el ánimo de contribuir a que los nayaritas tuvieran un conocimiento más acertado de su pasado
Quien le diga a usted que es el poseedor de la verdad absoluta, está tratando de engañarlo. En realidad el conocimiento es una suma de esfuerzos, en la cual gradualmente, nos vamos acercando a la verdad, es una concesión colectiva y por supuesto que las aportaciones realizadas por escritores ilustres, siempre serán reconocidas como tales, pero todos aquellos nuevos conocimientos tienen que sumarse para que como colectividad, tengamos un conocimiento más cercano al pasado real.
Lo que yo sabía cuando comenzamos a trabajar era que la fórmula básica, digamos, los primeros asentamientos humanos, en Nayarit, a la gráfica rupestre, los petroglifos y las pinturas, inmediatamente me doy cuenta que no, y tengo acercamiento a la obra de José Luis Lorenzo, particularmente, quien reporta los primeros asentamientos humanos en el área para el año 15,000 antes de Cristo, y a otro Arqueólogo llamado Joseph Montyoi, y él reporta los primeros asentamientos en la costa de Nayarit para el año 5,000 A. C., y no correspondía para nada con la idea común que se tenía del pasado Así fue como partimos, y al darnos cuenta de lo que era válido para una región podría no serlo para otra, y entonces en la medida que encontramos que había avances en el conocimiento del pasado de Tecuala, de Santiago, de Amatlán de Cañas, de El Nayar, que podían ser válidos para El Nayar o para Amatlán de Cañas, pero no necesariamente para Santiago o para Tecuala, surgió la idea de hacer historias particulares para cada uno de los municipios; reviso mis escritos y que caigo en cuenta de que once, de los veinte, no tenían un libro, mínimo, de historia local, entonces ahí teníamos un nicho de mercado en el cual podíamos contribuir con esos once municipios que no lo tenían, pero en la concesión de esos once nos dimos cuenta y dijimos: ¿Por qué no hacemos los veinte de una vez? Y renovamos digamos, el parque de la historia mencionada Esa fue la idea.
En este momento estamos realizando dos tipos de trabajo, una suerte de difusión de conocimiento científico particularmente de la arqueología y de la historia regional, nuevos avances, digamos, tenemos una nueva serie de historia dedicada al sur de Sinaloa, que es una versión sumamente cercana a los nayaritas, que en algún momento fue parte de nuestra región, y entonces estamos haciendo los libros correspondientes para los municipios del centro-sur del Estado de Sinaloa y a la par estamos realizando nueva obra también para el Estado de Nayarit, de carácter histórico.
En el estado vecino hay muy buenos historiadores y nosotros no es que lleguemos con algo muy nuevo, llegamos con una versión diferente. Los libros nuestros se llaman: Una Visión Sinaloa y Una Visión desde Nayarit. Es finalmente, lo que yo pretendo historiar ahí; es la presencia nayarita en Sinaloa, no tanto la presencia sinaloense en Sinaloa, lo que queremos aportar a todos los emigrantes nayaritas en Sinaloa y a los emigrantes sinaloenses en Nayarit, es la visión del estado común que conformamos como zona cultural, ésa es la idea de la serie. No es tanto renovar o sustituir a los historiadores sinaloenses, de ninguna manera.
(Control Señores Control Como toda historia, no termina aquí, continuaremos con el asunto de las ruinas de Cuyutlán, Rosamorada, llevadas a Santiago Ixcuintla en los años cuarenta´s, en la Parte II de esta entrevista).
Líneas. Tel. 311 158-66-55).