José María Castañeda
SANTIAGO.- Miente el secretario de seguridad pública Eduardo Lugo, cuando asegura que el personal de la corporación a su cargo luego de los cursos a que son sometidos para eficientar su servicio a la ciudadanía a la que tratan con atención y respeto.
Lo anterior se manifiesta por la agresión que sufriéramos de parte de un psicópata de quien ignoramos que se haya metido, ya que nos agredió verbalmente poniendo la mano a la altura de la pistola de cargo, con la presunta intención de accionarla en nuestra contra si hubiéramos hecho el intento de abalanzárnosle, debido a la serie de insultos que recibíamos por parte de este mal elemento policiaco.
Pero vayamos por partes para que usted amable lector se dé cuenta del enorme delito que cometimos para ser objeto de todas las vejaciones por parte del desequilibrado mental resulta que el pasado sábado vía telefónica nos pusimos de acuerdo el conductor de noticias de las 2 de la tarde Luís Miguel Medina, para acudir a la UTC a cubrir un evento que presidió el diputado Fernando Órnelas, en torno a un programa de siembra de 500 hectáreas de arroz en la margen derecha del río, por lo que siendo una hora de trabajo 11 a.m. llegamos a la presidencia donde nos encontramos con el policía que resguardaba el edificio platicando amenamente con una persona.
Por lo que no creímos oportuno pedirle permiso para entrar a la oficina de comunicación social, ya que así como entré yo, muchas personas entran para utilizar los sanitarios, sin embargo creo que le caímos mal al policía, ya que a desandar nuestros pasos al no encontrar a Luís Miguel, fuimos interceptados por el agente, quien a grito abierto nos amenazaba con meternos a la cárcel, por no pedirle permiso para entrar, pese a que me identifiqué como periodista, y a que le decía que también pertenecía al departamento de comunicación social de la presidencia municipal, cosa que provocó mayormente su enojo y al ver que nos aproximábamos a él, abiertamente dejó caer la mano a la altura de su pistola, por lo que optamos por abandonar las instalaciones no si antes escuchar que nos decía váyase a chingar a su madre por lo que le respondimos el insulto por igual.
Más tarde me dirigí al Cereso regional donde puse mi queja, ante el comandante operativo José Pelayo Santana, al no estar presente el secretario de seguridad pública, cosa muy usual en el, exponiéndole mi queja al experimentado policía, quien reprobó la acción del elemento, mencionando que le iba a pasar mi queja al titular Eduardo Lugo.
Sin embargo nada se hizo y el Cuico marihuana, siguió resguardando el edificio público, cuando lo menos que debieron haber hecho era mandarlo al rastro donde seguramente se sentiría a gusto al estar revuelto con sus congéneres, es decir con los animales, quedando demostrado que los cursos de derechos humanos a los que acuden se los pasan por el arco del triunfo los uniformados y cuando lee usted amable lector que se detuvo a una persona con el más mínimo despliegue de fuerza no lo crea, ya que para someter a un ciudadano lo menos que se llevó fueron 3 macanazos en el lomo, amén de la gaseada, y es que yo no lo creía hasta que lo comprobé este pasado viernes de que hay que tenerle más miedo a un policía armado que al peor de los marihuanos de la ciudad, y pues en manos de quien estamos señor presidente municipal. (¡)