Por Fernando Gutiérrez Meza
Nada sorprendente las determinaciones de integrantes de la Cámara de Diputados que un día amanecen de azul, al otro de amarillo y al siguiente de tricolor, todo pensando en el interés personal más que el del ciudadano o el partido político que los cobijo e hizo sus representantes populares, la lealtad o ideología son conceptos que no están en el diccionario de muchos políticos, quienes brincan de un lado u otro, con el afán de buscar un objetivo económico para éstos o sus familias.
Lo anterior viene a colación por la determinación de los diputados Antonio Serrano Guzmán y Carlos Amador Jaime Nolasco, que con bombo y platillo convocaron a una conferencia de prensa, dizque para hacer un importante anuncio que finalmente tuvo como objetivo salirse del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, que coordina Rafael Valenzuela Armas.
El legislador Serrano, un hombre aparentemente serio, recto y respetuoso en la opinión de muchos ciudadanos, fue precisamente quien dio a conocer esa decisión tomada el fin de semana por él y su compañero del mismo Acción Nacional Jaime Nolasco.
Explica el hoy diputado independiente que el motivo fueron cuestiones personales, ajenas a cualquier posible problema con el PAN o el coordinador conocido como El Lobo, que día a día se queda más pinto y solitario con las determinaciones de panistas que han abandonado el barco, precisamente esas acciones las han realizado en tiempo electorales.
Serrano Guzmán, refiere que en la vida se cumplen ciclos y eso paso con ellos y el Partido de doña Josefina Vázquez Mota, damita que es candidata a la silla que en diciembre dejara el hijo desobediente como se le conoce a Calderón.
El diputado independiente comentó que él seguirá manejando las mismas comisiones que tiene a su cargo, aunque claro, es lógico que el PAN se apoderara ya que les corresponde como bancada.
Descartó haber sido invitado por otra fracción parlamentaria, pero claro, En próxima sesión podría conocerse su adhesión al Partido Revolucionario Institucional, sabedor que hay puede obtener mucho más que en el abliazul, es el tricolor quien tienen el control del Congreso, de la Oficialía Mayor, de Hacienda del OSF y hasta de la oficina de prensa que fuera de donde convocaron a la rueda de prensa, lo que significa que Serrano no anda nada equivocado y no dudemos que este martes se haga notar allá por el municipio de Bahía de Banderas en el evento de Peña Nieto.
Esa misma decisión la tomo en su momento el perfumadito de Alejandro Galván, quien gracias al Partido Nueva Alianza fue electo diputado local, pero en rechazo de no hacerlo el coordinador de esa bancada y manejar las prebendas, de la noche a la mañana hizo la misma tarea de Serrano y se puso los chones del color de la bandera, esa es lealtad e ideología de la buena.
Hablando de legisladores, hay uno que cacarea a los cuatro vientos que trabaja, suma y que hasta le deberán el respaldo de miles de votos, pero ignora que esa gente de quien habla hace proselitismo en contra de Enrique Peña Nieto, todo debido a la ambición con que conduce y las raterías que cometió cuando estuvo como dirigente de una organización del transporte colectivo de taxis amarillos.
Se trata del sinvergüenza de Carlos Sáldate Castellón, quien es señalado por su mismo gremio de ser un vaquetón de siete suelas, que siempre ve por sus intereses personales, pero nunca de la colectividad; pata muestra un bonito botón las cuotas que se robara durante tres años que dirigió la ACASPEN DE sitios amarillos, que suman alrededor de mil 500 agremiados, a quienes mensualmente les tumbaba la módica cantidad de mil pesos por conceptos de seguro y otros supuestos beneficios que proporciona el sindicato.
Los choferes lamentan que se ese tipo de sinvergüenzas tengan el descaro de manifestar a los candidatos que cuentan con el apoyo de una organización, cuando la realidad es otra, primero debe dar cuentas claras de los cerca de 50 millones de pesos que andan volando de tres años de esas cuotas, eso lo comentan los trabajadores del volante. No de balde, era sorprendente que cientos de taxis amarillos no trajeran el emblema de ningún instituto político y menos del que pertenece ese vaquetón de siete suelas, que todavía haciendo alarde del cinismo grita que los choferes son una bola de mugrosos muertos de hambre, que él es rico y tiene una residencia de cinco millones de pesos, así los comentarios de ese gremio.