Por: Luis Chávez López
La visita de Peña Nieto a Nayarit, particularmente a Bahía de Banderas se inscribe cuando todos los candidatos presidenciales arrecian sus críticas entre sí y el país, el pueblo escucha más la denuncia y el desmentido que las propuestas.
Así, la panista Vázquez Mota y sus diseñadores de imagen acusan al político nacido en Atlacomulco de no haber cumplido parte de sus compromisos cuando gobernó el Estado de México, entre ellas una obra eco turístico y una carretera.
Los del PRI no se dejan y le han respondido que los 30 millones de pisos firmes que presume Vázquez Mota instaló cuando fue Secretaría de Desarrollo Social con Vicente Fox, los números no cuadran cuando se le comparan con cifras del INEGI y de los propios informes presidenciales del guanajuatense.
Además, quienes saben de obras saben que poner 30 millones de pisos firmes en igual número de viviendas, la mayoría de ellas ubicadas en comunidades muy pobres, inaccesibles y lejanas, es un reto colosal que ninguna administración federal ha logrado.
Un poco fuera del pleito, López Obrador toca madera, para que el mexiquense no llegue a Los Pinos.
Peña Nieto es el enemigo a vencer, de ahí que tanto Vázquez Mota como AMLO insistan en pegarle con todo el rigor político que en el marco de la elección se los permite una adormilada autoridad electoral en el IFE.
LOS DESEQUILIBRIOS. Peña Nieto llega a un municipio turístico, uno de los destinos más dinámicos en este país, Bahía de Banderas, donde desde hace décadas, particularmente el sexenio de Luis Echeverría inició su despegue pero éste ha sido a favor de los grandes intereses de los empresarios e inversionistas en su mayoría extranjeros, que tienen el manejo absoluto de las grandes cadenas hoteleras y de las divisas.
Han sido las familias de los ejidatarios nayaritas de Sayulita, Bucerías, Nuevo Vallarta, San Francisco, El Tizate, Litibú, Lo de Marcos y muchas otras, quienes presionados pro la pobreza, malbaratan sus tierras en pesos o bajo la presión para su venta a través de organismos como el Fideicomiso Bahía de Banderas y hasta de ambiciosos particulares confabulados con viciadas y corruptas autoridades agrarias, judiciales, notariales y políticas, como malamente se han desprendido de lo mejor de la riqueza natural de nuestro país y Nayarit: sus costas.
Es cierto que debe renovarse y continuar el impulso al Turismo en Bahía de Banderas como en el resto del país, es cierto que es un fuerte generador del ingreso de muchas familias y de divisas para México y así debe ser.
Es cierto que México tiene un enorme potencial turístico que tiene que desarrollar para abrir nuevas oportunidades para todos, pero no debe ser a costa de la pobreza, el sufrimiento y la sumisión a los grandes capitales de las familias de todos los ejidatarios costeros de Nayarit que han pagado una cuota muy alta por este crecimiento.
Y si no habrá que ver como esas pequeñas comunidades que ahora viven alejadas de la costa como en San Vicente, San Juan, Mezcalez y otras, están ausentes del desarrollo turístico, reciben las migajas de la gran riqueza que generan las fuertes corrientes turísticas que llegan a la zona.
Lo mismo ha sucedido con el medio ambiente, pues ha ido tumbando importantes extensiones de selva, tapando y usando como basureros ricos cuerpos de agua como esteros, lagunas interiores, pequeños ojos de agua y riachuelos que bajaban al mar, es como a costa de ellos y de la rica fauna que ahí habitaba, como el imponente jaguar, que hoy se levantan gigantescos y millonarios emporios hoteleros de cemento y frías varillas, orgullo de sus inversionistas y de los gobiernos que así lo han permitido.
LOS COMPROMISOS. Peña Nieto va a encontrar estas enormes diferencias y desigualdades sociales en un destino turístico donde las cosas pueden y deben ser más equilibradas a favor de las familias campesinas y el medio ambiente.
Su presencia la tarde de este martes en Bahía de Banderas, tendrá el propósito de firmar algunos compromisos en desarrollo turístico.
Ojala y esos compromisos incluyan no dañar más al medio ambiente y los frágiles ecosistemas de la zona con son de importancia no solo nacional sino mundial.
Ojala y que el compromiso incluya una regulación del crecimiento en la zona, orden y más y mejores servicios públicos para sus habitantes.
Como también que este crecimiento y sus beneficios incluya a las familias de los ejidatarios campesinos de Bahía de Banderas y Compostela, Nayarit, para que no vendan más un pedazo de tierra y cambie el modelo: es decir que sean socios de los hoteleros con su propia tierra, con ese preciado activo protegido por contratos de desarrollo que beneficien a las dos partes.
Que los ejidatarios de Nayarit sean socios de los hoteleros con sus tierras, eso garantizaría para el futuro un mejor desarrollo social para la zona y para México.
Ojala y los compromisos del político nacido en Atlacomulco lo contemplen como propuesta electoral y de gobierno.
Ojala deveras cambie el modelo de desarrollo turístico a favor de los más pobres.