Por Agustín Almanza
Hace poco, en casa de un amigo y con motivo del cumpleaños de una de sus hijitas (7 años), salió a flote un tema, el de que han experimentado en su interior, en sus mentes, en los sentimientos más profundos de sus ser, el estar enfrentándose cotidianamente a espectáculos sangrientos y macabros, con motivo de su trabajo periodístico en el área de la fuente informativa de la nota roja. Nuestro anfitrión es titular de la sección de tal actividad de uno de los diarios más leídos del estado y, los demás que allí estábamos laboraban en tal actividad, como reporteros de tiempo completo, menos yo, claro.
Los puntos de vista del grupo coinciden y se enfatizó en el factor emocional que se llega a padecer con el tiempo con la decantación que erosiona la personalidad al estar contemplando de frente y muy cerca tan dantescos, sádicos y horripilantes ejecuciones por parte de sicarios de la llamada delincuencia organizada. Aquí se estuvo de acuerdo que tal violencia se aceleró, se incrementó, con la llegada de delincuentes de suma peligrosidad, junto con sus familiares y cómplices, al controvertido CEFERESO del Rincón, porque, releyendo notas policíacas de hace ya varios años y sexenios estatales, se constata en tales, del olor a sangre y de nefasta complicidad y corrupción e impunidad de parte de las administraciones pasadas, emergiendo como punta de iceberg, sólo hechos superficiales –eso quisieron hacer ver algunos altos funcionarios coludidos en esos hechos de violencia- anexando lo de los secuestros, las extorciones y otras cuentas del rosario criminal ya enraigado en la médula del gobierno, con la alteración del orden público, de las muertes de inocentes ciudadanos que tuvieron la lamentable desgracia de estar en el lugar y la hora inadecuada. Ahora parece que la Policía Nayarit y la férrea mano y voluntad decidida del actual sub procurador de justicia (de hecho el titular del organismo), Edgar Veitya, las cosas han venido cambiando para bien y más positiva seguridad de la ciudadanía; para el núcleo civil.
Pues bien, ya en casa, se me vinieron estas ideas y, como por casualidad (yo no creo en la casualidad), cayó en mis manos un interesante trabajo que versaba sobre el citado tema. Venía –está- firmado por Balbino Flores, representante de Reporteros Sin Fronteras –El Informador, lunes 9 de abril del presente- Por su importancia tomaremos un buen extracto del contenido publicado –todo es sumamente interesante, repito- dejando a un lado los factores estadísticos y porcentajes, Bien, como dijo el dermatólogo: al grano.
Señala la periodista, ya de entrada, en el encabezado, lo siguiente: Estrés y Ansiedad, comunes en Reporteros de Nota Roja. Amenazas del Crimen, Entre las Causas. La autora se basa en estudios de la Universidad de Toronto y la UNAM, los cuales revelaron que los periodistas en mención rechazan buscar ayuda.
El pitazo llegó una noche a la redacción de un periódico en una localidad fronteriza del norte de México; el cadáver descuartizado de un joven se arrojó a la plaza central. El reportero recibió la orden de ir a cubrir la nota. Al llegar a la escena descubrió en una esquina el cuerpo segmentado, amontonando sobre un charco de sangriento. Encima la cabeza del adolecente. El reportero ya tenía años en cubrir la fuente y, según él no lo alteraban las escenas macabras como la que contemplaba esa noche; estaba acorazado, decía él. Pero esa vez se percató que la víctima tendría la edad de su hijo El infierno se reflejó en su rostro, en su mirada. En adelante no podía quitarse la imagen del cadáver de su mente, no comía, sentía ataques de pánico, depresión, experimentaba miedo de salir de su casa, se sentía vigilado, y llamaba constantemente a su familia El daño emocional estaba eclosionando alarmantemente e su ser
Psiquiatras han visto que dicha cobertura impacta de forma creciente la calidad de vida del gremio y su ejercicio de la libertad de expresión. Se habla de un estrés postraumático. Se menciona así mismo, el fenómeno de niveles preocupantes de consumo de alcohol, hasta ideas suicidas.
Luego, sintetizando, se hace hincapié en que el cuadro sicológico de la fuente policíaca es más agudo que el experimentado por corresponsales de guerra.
Finís Terrae: Hay que valorar, como lector y ciudadano, la labor informativa de los periodistas de la nota roja. Dixit.