Por Óscar Verdín Camacho
El señor Lázaro Carrillo Villaseñor tiene su ruta de trabajo. De su domicilio en Compostela número 88 de la colonia Morelos, camina hasta detenerse a un costado del teatro del Seguro Social. A un bote de plástico le adaptó un alambre como agarradera. Ahí recibe monedas que le ofrecen algunas personas.
Fiel a Roberto Sandoval, sigue utilizando una cachucha en color rojo con el nombre del ahora gobernador. Y sigue esperando los apoyos prometidos. Nos dijeron que hasta agosto, ya que pasen las elecciones. A mí ya me tomaron la foto pero todavía no me llega la credencial, indica el anciano de 80 años de edad.
Carrillo Villaseñor explica que del primer punto en que inicia a pedir limosna, ya entrada la mañana camina hacia el parque La Loma o se planta afuera de un negocio de venta de pollos. Regresa a su casa al mediodía, para comer, y por la tarde vuelve a salir un rato.
Vive solo, en un cuarto que le prestó una de sus hermanas, aunque en otra parte de la finca hay más inquilinos. Tengo un cilindro de gas y estufa. Yo me cocino, indica.
Sin pensión alguna, Lázaro Carrillo explica que tiene un hijo pero al que hace muchos años no ve, aunque sabe que vive cerca de Puerto Vallarta, un lugar donde él trabajó como velador durante 12 años.
Un día fui a visitarlo. Él no estaba pero su esposa no me dio ni el pase.
Su esperanza, añade, son los apoyos que prometió el ahora gobernador para los adultos mayores.