Por: Juan Fregoso
No cabe duda que algunos panistas traen perdida la brújula, caminan sin rumbo—no digo ideológico, porque no tienen ideología—fijo, pero salta a la vista que no saben ni lo que quieren realmente, salvo un deseo enfermizo por llegar al poder e hincharse de dinero. Esa es la meta que persiguen los candidatos de la derecha, porque en su mente no está el beneficiar a la sociedad nayarita, sino valerse de ella para continuar explotándola como quedó demostrado cuando gobernó el estado el inefable Antonio Echevarría Domínguez.
El PAN, que nació en 1939, fue producto de una reacción frente al cardenismo y de esto la historia es un testigo más que fidedigno. Acción Nacional es un partido personificado por las clases medias tradicionales estrechamente ligadas al catolicismo. En su formación destacan las figuras de Manuel Gómez Morín, quien fuera un connotado funcionario público durante el callismo; Gómez Morín, fue de la idea de que el partido se dedicara a la formación de la conciencia ciudadana como objetivo fundamental. Mientras que Efraín González Luna, planteaba que dicho instituto político desde su génesis debería participar en elecciones y competir limpiamente por el poder político.
La historia, verdadera maestra, nos enseña que durante los primeros años de existencia del PAN prevaleció la primera tendencia, marcando la vida política desde entonces hasta que se dio una reforma que dio al traste con la ideología de sus principales fundadores. El PAN entró en una fase de descomposición cuando arribaron a el personajes ajenos a la doctrina que le dio vida, como Diego Fernández de Cevallos, un sujeto petulante, con serios trastornos psicológicos, si no como se explica que haya conminado a sus correligionarios a que lo llamaran El Jefe Diego, un paralelismo que se da en Nayarit, con Antonio Echevarría, pues aquí en el estado El Jefe del PAN es este señor, como lo ha confirmado la actual candidata al Senado, Guillermina Dueñas Joya, una mujer de palabra que vendió como perro flaco a Ivideliza Reyes, en señal de sumisión a sus patrones.
El PAN, estuvo a un paso de consolidar la mística democrática que le imprimieron sus fundadores, cuando emergió la figura Manuel J. Clouthier, quien fuera candidato a la presidencia de la República. Su campaña política fue una de las mejor planificadas e imaginativas. El impacto político que generó la candidatura del sinaloense se desarrolló con un notable avance, porque si bien disminuyó el apoyo de los empresarios—recuérdese que él fue un prominente empresario—no exaltados que se congraciaron con el régimen.
Maquío se convirtió en el campeón de las clases medias, primordialmente las tradicionales de provincia, por lo regular de formación católica o cuando menos religiosa que, vale la pena recordarlo, son muy reactivas a la política y en su tiempo muy críticas del gobierno por el deterioro acelerado de su niveles de vida de privilegiados. Así, Clouthier capitalizó el descontento de las clases medias hacia el régimen y para poder hacerlo se afilió a Acción Nacional, porque vio en este partido el vehículo adecuado para lograr sus propósitos. Manuel J. Clouthier se convirtió así en el mejor representante del entonces llamado neopanismo, que se tradujo en un cambio sustancial al panismo tradicional, al forjar una dinámica y una militancia más activa.
Sin embargo, los sueños clouterianos no pudieron cristalizarse en los hechos, su muerte canceló la posibilidad de hacer del PAN un partido auténticamente democrático. Llegaron los oportunistas como Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón, y a su arribo, el PAN de Manuel Gómez Morín y de Efraín González Luna, perdió su esencia y acabó transformándose en un satélite más del viejo régimen priísta, con el cual ha transado doce años en la presidencia de la República.
Por lo tanto, no se puede hablar en la actualidad de verdaderos panistas, sino de mercenarios de la política, y el caso más emblemático de esta hipótesis lo representa Martha Elena García, quien siendo perredista está buscando la senaduría mediante las siglas azules. Lo postura de esta señora, es tan absurda como inmoral, pues cómo es posible que contienda al Senado por el PAN siendo militante perredista, este hecho francamente escapa a toda lógica, y con toda certeza, cae en el más vil cinismo, en la burla más descarada para el pueblo nayarita.
Pero, el comportamiento de Los Echevarría-García ha sentado escuela y su alumna más destacada es Guillermina Dueñas, quien sin rubor alguno ha declarado que ella sigue los lineamientos de Toño Echevarría y de Martha Elena García. La hoy candidata a senadora presume que ella fue contratada para sacar de la cancha política a Ivideliza Reyes, porque fueron órdenes de sus patrones a quienes obedece ciegamente.
Y En el colmo del cinismo invita a la Potranca Azul a que se sume a los trabajos del partido, es decir, que se deje de berrinches y enarbole la bandera albiceleste. Más aún, asegura que ganará la senaduría sin ningún problema, no cabe duda que esta señora está mal de sus facultades mentales, pues para cualquier panista de hueso azul Guillermina Dueñas es una consumada traidora, que así como traicionó a su compañera de partido igual traicionaría a los nayaritas, porque ella no es panista sino lacaya de Los Echevarría-García.
Por lo tanto, le anticipamos una derrota aplastante en los comicios del 1 de julio, Guillermina Dueñas Joyas no llegará al Senado porque ha demostrado no ser panista y carecer de los más elementales principios de la ética política, por ello, por más que vocifere que se alzará con el triunfo, desde ahorita le pronosticamos una vergonzosa derrota. Por último, le hacemos una simple pregunta a esta señora que sirve a los más bastardos intereses del echeavarriato; si Ivideliza hubiese sido la que la desbancara de la candidatura a la senaduría, ¿se sumaría al trabajo—no del PAN—sino al de Toño Echevarría y al de la perredista-panista, Martha Elena García?—en nuestra modesta opinión creemos que doña Guillermina hubiera hecho lo mismo que La Potranca, si es que tiene algo de decencia la compostelense, sin embargo, entre ambas, no existe un punto de comparación y eso está a la vista de todosGuillermina representa el derrumbe del panismo, como pronto lo veremos.