Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Hace más o menos unos treinta y cinco años (la edad aproximada de mi hijo menor) cuando conocí en el puerto de Mazatlán La Perla del Pacífico Sinaloa, a don Rigoberto Lewis. Nos lo encontramos muy atareado en su inmenso taller de trabajo, confeccionando un carro alegórico compuesto por dos gigantescas sirenas cornadas en su rubia cabellera por sendas coronas de oro y de traje un minúsculo porta-bustos dorado, tocando un laúd cada una de ellas.
Hacia el fondo del carro iban unos hermosos hipocampos flanqueando una enorme concha que serviría de trono de la Reina de la Primavera que era creo, la hermosa Perla I, González. (Dueña de los más bellos ojos verdes mazatlecos). Misma que llevaría unas cadenas de oro simulando las riendas de los caballos de mar, y de fondo dos grandes palmeras dibujando su silueta entre una redonda luna llena y unas finas dunas en las que resplandecían las olas del mar. (No recuerdo haber visto un jaguar).
Faltaban tres días para que diera inicio el Carnaval de Mazatlán y todo era movimiento entre el equipo de Lewis, que lo ordenaba con mesura.
Don Héctor Díaz, un destacado periodista y empresario del Mauna Loa, nos condujo ante la presencia del famoso mago de los carros alegóricos. Un personaje muy sencillo, y modesto, que al contrario de algunos populares confeccionadores de estos bellísimos artefactos que se iluminaban a la hora del desfile de las Reinas por el Paseo Clausen, no se le subía la fama.
Después, año tras año íbamos a visitarlo al taller y a saludarlo, mientras nos platicaba el origen de su inspiración para los carros en turno, nos contaba algunos secretos de la técnica que utilizaba en la preparación de sus tan famosos como sorprendentes carros.
Luego supe que su fama había trascendido hacia otros festejos nacionales e internacionales y cuando regresé a Santiago Ixcuintla, después de veinte años en el puerto alegre y confiado como le decía don Miguel Ángel Millán Peraza, -sinaloense ganador de los Juegos Florales de Mazatlán y de Santiago Ixcuintla, respectivamente- (muy amigo de nosotros); tuve la satisfacción de saber que los organizadores del festejo de mi tierra le compraban año tras año al Comité Organizador del Carnaval de Mazatlán, algunos carros que por ahí guardaban en las bodegas. Le daban su manita de gato y a pegarle Como decía don Güicho Porras Ibarra.
En aquellos tiempos le hicimos una cuarteta al Carnaval porteño que le gustó mucho a don Héctor, e iba más o menos así: En música de metales/ Carnaval es Mazatlán/ carnaval de carnavales, Mazatlán es Carnaval
Hoy que supimos que don Rigoberto Lewis venía a Sanguirindingo de los Chuchos, a confeccionar los carros alegóricos del máximo evento en honor del Señor de la Ascensión, sentimos un gusto enorme al enterarnos de la noticia y saber que aún se dedica a estas artísticas actividades en las que es garantía de ley y ordenanza, don Rigo, al que envío un saludo afectuoso.
Control Señores Control y por este conducto le deseamos larga vida y salud al artífice de los sueños de eternas noches de oropel y fantasía, y felicitamos al Presidente Municipal Pavel Jarero, por tan atinada elección que garantiza el éxito del Rompimiento y la Coronación de la Reina de esta Feria Nacional de Primavera de Santiago Ixcuintla¡Enhorabuena!
(Líneas. Tel. 311 158-66-55).