A pesar de que el “mérito a la honestidad” fue incluida en las categorías que debían premiarse, la misma fue brincada durante la entrega de los reconocimientos que encabezó el gobernador.

ÓSCAR VERDÍN CAMACHO

Durante la reciente entrega oficial de los reconocimientos con motivo del Día del Abogado, efectuado el lunes 13, el Gobierno del Estado y las distintas asociaciones de profesionistas de ese ramo optaron por evadir uno de los premios: el del mérito a la honestidad, a pesar de que figura en la convocatoria que fue lanzada para tal efecto.

La versión más común que circula es que de último momento se decidió proteger al gobernador Ney González, para no exponerlo a la entrega de un reconocimiento en una categoría que despertó todo tipo de comentarios, e incluso burlas. Encontrar a un abogado honesto significaba irlo a buscar a otro planeta, ironizaron muchos.

Por otro lado, al no incluir a ningún abogado con ese premio también fue como ponerse la soga al cuello, aceptar, tanto asociaciones como gobierno, que efectivamente la honestidad no suele acompañar muy a menudo a ese gremio.
En la respectiva convocatoria, publicada en el Periódico Oficial el 20 de junio pasado, fueron citadas seis categorías para premiar: mérito a la abogada, a la nueva generación, a la honestidad, al postulante, mérito al desarrollo académico e investigación jurídica, y mérito al servicio de administración y procuración de justicia.

Rosa María Gómez Partida y Leonila Martínez de la Paz fueron premiadas en el primera categoría apuntada; Alfonso Nambo Caldera y María de Jesús Medina Preciado en la relacionada con la nueva generación; como abogados postulantes se premió a Miguel Soltero García y Ernesto Partida Zamudio; en desarrollo académico a Armando Trigueros Guerrero y a Ramón Torís Arias, éste último ya fallecido. El juez jubilado Elpidio Cortés Conchas fue distinguido por el mérito al servicio de administración y procuración de justicia.

Cada uno de ellos recibió un reconocimiento y una medalla de manos del gobernador.

Sin embargo, respecto al premio por el mérito a la honestidad nadie dijo nada. Si se le declaró desierta o en el olvido. Simplemente esa categoría fue brincada.

Pareció como si nadie hubiera querido exponerse a cargar toda la vida con el peso de ser el abogado honesto del estado, lo que implicaría nunca caer en tentación.

Y eso era mucho pedir.