Por: Juan Fregoso
Acaponeta, Nayarit.-El doctor Roberto Delgadillo Gutiérrez, advierte que el trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar de las personas. El galeno Sostiene que afecta la forma en que una persona come y duerme.
Explica que este padecimiento perturba la autoestima del individuo y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo, aclara, no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. Tampoco es una condición de la cual uno puede liberarse voluntariamente. Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir simplemente; ya basta, me voy a poner bien. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión pueden mejorar con un tratamiento adecuado.
*Tipos de depresión
Al igual que en otras enfermedades, por ejemplo, las enfermedades del corazón, existen varios tipos de trastornos depresivos. Los tres tipos más comunes son: depresión severa, la distimia y el trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión, el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían, ilustra el doctor.
La depresión severa se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Un episodio de depresión muy incapacitante puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero por lo general ocurre varias veces en el curso de ésta.
La distimia, es un tipo de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos (a largo plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el funcionamiento y el bienestar de la persona. Mucha gente con distimia también puede padecer de episodios depresivos severos en algún momento de su vida.
Otro tipo de depresión, señala el profesionista, es el trastorno bipolar, llamado también enfermedad maníaco-depresiva. Éste no es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede sufrir de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía.
La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y el modo de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas, e incluso involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía no recibe el tratamiento médico adecuado, puede empeorar y convertirse en un estado psicótico, lo que significa que el paciente pierde temporalmente la razón.
*Síntomas de depresión y manía
No todas las personas que están en fases depresivas o maníacas padecen de todos los síntomas. Algunas sufren de unos pocos, mientras que otras tienen muchos. La gravedad de los síntomas varía según la persona y también puede variar con el tiempo.
La depresión es un estado de ánimo triste, ansioso o vacío, en forma persistente; sentimientos de desesperanza y pesimismo y sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo, así como pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo hasta la actividad sexual.
También disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar en cámara lenta. Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones. Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta. Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario, comer más de la cuenta y aumento de peso. Pensamientos suicidas, esto es, intentos de quitarse la vida. Igualmente provoca inquietud, irritabilidad. Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
La manía se caracteriza por un estado de euforia anormal o excesiva e irritabilidad inusual. Disminución de la necesidad de dormir. Ideas de grandeza, conversación excesiva, pensamientos acelerados, aumento del deseo sexual. Energía excesivamente incrementada y falta de juicio y un comportamiento inapropiado en situaciones sociales.
*Causas de la depresión
Desde la perspectiva del doctor Roberto Delgadillo, algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. Esto parece darse en el caso del trastorno bipolar. Los estudios de familias con miembros que padecen del trastorno bipolar en cada generación, han encontrado que aquellos que se enferman tienen una constitución genética algo diferente de quienes no se enferman.
No obstante, no todos los que tienen la predisposición genética para el trastorno bipolar lo padecen. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad; posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio. En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede dañar a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Pero sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales. Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad, apunta el médico.
En los últimos años, las investigaciones científicas han demostrado que algunas enfermedades físicas pueden derivar en problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebrovasculares, ataques del corazón, cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el período de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Y después del episodio inicial, otros incidentes depresivos, casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.
*Si no se controla la depresión, se puede llegar hasta la muerte
El médico Roberto Delgadillo Gutiérrez, señala que el tratamiento puede ser con medicamentos, con terapia por especialistas, psicólogos o psiquiatras, con ejercicios como caminata, yoga o tai chi y con terapia de apoyo, recalcó.