Por: Juan Fregoso

Dicen que la política es el arte de tragar sapos sin hacer gestos. Esta máxima es de todos sabida, principalmente, por todos aquellos que han hecho de la política su modus vivendi, y si me refiero a esta sentencia es que porque doña Guillermina Dueñas Joya, quien presumió de haber sido ella la artífice de la renuncia a la candidatura al Senado de la República, de la panista Ivideliza Reyes Rodríguez, ahora que La Potranca ha vuelto a petición del CEN del PAN, para que se suba nuevamente al cuadrilátero político, la fantoche de Guillermina tendrá que tragarse todos los sapos que broten en esta próxima temporada de lluvias.

A la regidora compostelense no le salieron bien las cosas, aunque se diga que estaba haciendo una excelente campaña. Su peor error, sin duda, fue exhibir sin ningún pudor al cacique Antonio Echevarría Domínguez y a su esposa o ex esposa, la gris Martha Elena García Gómez, quien se está jugando la senaduría—nada ingenua—por que según tengo entendido transita por las dos vías, es decir, por la de mayoría y por la plurinominal, de tal suerte que la perredista-panista, si no gana—y no va ganará—con los votos suficientes, de todos modos obtendrá el cargo por la vía del regalo, esto es lo que se percibe.

Sólo que para ello, Martha Elena necesitaba hacer mancuerna con Ivideliza Reyes, la misma que fue obligada a renunciar a su candidatura por órdenes de los Echevarría-García, según lo declaró orondamente la propia Guillermina Dueñas. Vale la pena recordar sus refinadas palabras con tufillo a traición: Mi tarea, dijo ufanamente, fue sacar a Ivideliza Reyes con su gente (), desde el pasado mes de marzo el CDE—liderado por el buenoparanada de Agustín Camberos—del PAN en Nayarit, por indicaciones de Martha Elena García, (que) ya tenía el tamal amarrado para apoderarse de los puestos, y así desplazar a Ivideliza Reyes y a sus seguidores.

Y dándole una barnizada más a su trabajo sucio destacó: Mi partido me lo pidió desde tiempo atrás; me dijeron que lo había solicitado doña Martha y así tenía que ser, debido a la propuesta para la diputación por el tercer distrito, por lo cual lo hice en tiempo y forma. Y embadurnada de soberbia —me la imagino de hinojos ante sus patrones—sentenció; ya saben ustedes cómo son estas cosas (), siempre he estado bajo las indicaciones (órdenes) de doña Martha y Toño Echevarría, ellos son los capitanes—o propietarios—del PAN.

Enseguida, apostrofó; tampoco me interesa que mi partido llegue dividido a la contienda electoral, lo importante era sacar a Ivideliza y a todos sus seguidores, esa fue mi tarea. Me tocó sacarla de la contienda por indicaciones de Martha y Toño, soy mujer de palabra, machacó haciendo gala de una torpeza inaudita. La inexperta Guillermina nunca imaginó que las órdenes recibidas de sus patrones, le costarían caro, porque una cosa son las indicaciones, como ella las llama, de los Echevarría y otra muy diferente que le hayan autorizado hacerlas públicas, a menos que don Cocacolo y la susodicha Martha Elena, sean unos retrasados mentales, lo que no es creíble dado que el dipsómano de Toño Echevarría y la ególatra de su concubina le tienen mucho amor al binomio dinero-poder, si no fuera así, Martha Elena no anduviera en pos de la senaduría.

En este contexto, Guillermina Dueñas no supo leer las circunstancias en que le fueron dadas las órdenes para deshacerse de Ivideliza Reyes, la Dueñas se quedó en la superficie del renglón dictado por sus patrones, no fue capaz de descender a la siguiente línea para comprender que el mandato Echevarrista se limitaba a sacar de la jugada a Ivideliza, pero no a que divulgara las perversas intenciones de los dueños del PAN en el estado de Nayarit.

Guillermina cayó, pues, en su propia trampa y finalmente la sacrificada resultó ella misma; menospreció a La Potranca, la que finalmente acabó por reincorporarse a la campaña política en busca de la senaduría, mientras que a la candidata de paja no le quedó más remedio que regresar a la regiduría de donde, seguramente, no pasará, es decir, hasta ahí llegó su incipiente y mediocre carrera política.

Pero en este sainete no solamente perdió Guillermina, sino también el Grupo Álica, sinónimo de Acción Nacional en esta entidad, porque sus planes fueron aplastados por el CEN del PAN, quien ordenó el regreso como candidata a senadora de Ivideliza Reyes, tras darse cuenta de que doña Guillermina no tenía la aceptación de la ciudadanía, en contraste con el capital político de Ivideliza, la cual cuenta con una trayectoria política que podría generar más votos al albiazul, aunque esto no signifique necesariamente un triunfo contundente, porque el escenario político electoral está muy difuso y no será hasta a finales de junio aproximadamente cuando el panorama se despeje, será hasta entonces cuando se pueda apreciar con más nitidez hacia donde se inclina la balanza, dicho en otras palabras, hacia donde apuntan las preferencias electorales.

Así pues, por lo pronto, Ivideliza Reyes ya ganó el primer round al ser reasignada como candidata al Senado de la República. Y en esta liza electoral La Potranca Azul salió airosa, pues no solamente derrotó a su verduga Guillermina Dueñas, sino también al Grupo Álica, el cual no obstante al inmenso poder que ostenta no pudo llevar a cabo el tamal amarrado por Martha Elena, como lo gritó a los cuatros vientos su vasalla, que ya se sentía senadora, pero no contaba—ni ella, ni sus patrones—que la política tiene reglas no escritas que deben acatarse sin chistar. Por eso, esta columna sostiene que Ivideliza Reyes ganó el primer round, pero el combate apenas comienza y el desenlace sólo se sabrá el 1 de julio, fecha en que habrá muchas sorpresas, muchas caras doloridas y otras alegres, pues en cualquier lucha o juego alguien tiene que ganar y alguien tiene que perder, y en política no todo es miel sobre hojuelas, hay que aprender a sufrir para poder asimilar con entereza la derrota sin hacer berrinches, pero también el éxito hay que asumirlo sin ebriedades de ninguna especie.