La llegada del Beatle Paul McCartney a Guadalajara era un acontecimiento muy esperado, por todos aquellos quienes nos consideramos fans del famoso cuarteto de Liverpool y que por nada del mundo queríamos estar fuera de este espectáculo de ver a Paul en el estadio Omnilife, donde sería su presentación en Guadalajara el sábado 5 de Mayo.
Ya habían pasado 10 largos años en que Paul hizo su última aparición aquí en México, y por primera vez llegaba a Guadalajara por lo que era muy necesario refrendar nuestro compromiso adquirido con el Rock/Band y muy específicamente con la música de The Beatles.
El concierto iniciaría a las 9:30, pero para los que habíamos adquirido boletos preferenciales cerca del escenario, tendríamos que estar presentes por lo menos desde a las 7 de la noche, para que nos dieran la ubicación exacta en el área de cancha arriba del pasto sintético del enorme estadio de la chivas; pero luego, fuimos informados por protección civil que para evitar daños al pasto y otros riegos inherentes, dada la gran afluencia de gente, estaríamos parados las dos horas y pico que duraría el concierto. Aunque en mi boleto rezaba claramente que el asiento que me pertenecía era el número 389. Pero bueno, que le vamos a hacer, -me dije- Aquí no hay de otra, o aceptas las condiciones o te vas y te regresan tu dinero.
A las 9:20 de la noche pasa un helicóptero muy cerca del estadio y aterriza en un lugar del enorme estacionamiento. Aseguraban quienes lo vieron pasar que ese helicóptero es propiedad de Jorge Vergara y que seguramente llevaría en él, al Beatle Paul McCartney. La gente como que ya identificaba el helicóptero de Vergara y empezó a gritar: ¡Paul!, ¡Paul!, ¡Paul! Al Igual yo, uní mi afónica voz junto a la de ellos para no sentirme como un fans aislado. Al poco rato era todo el estadio el que coreaba el nombre de PAUL en un solo y ensordecedor grito clamando por su presencia en el escenario en su gira denominada: ON THE RUN.
Haciendo alarde de la puntualidad inglesa, cuando las manecillas del reloj marcaban las 9:30 de la noche, se encienden las luces del escenario y aparece Paul McCartney vistiendo un conjunto Azul oscuro y con su inseparable bajo eléctrico izquierdo tipo violín de la marca: Hofner a un costado, y hablando en un español mocho saludó a todos: ¡Hola Guanatos!
Poco después, con su potente voz que lo ha identificado por siempre empezó a cantar todo un desfile musical interminable de las mejores rolas Beatle entre las que recuerdo y podemos destacar: Magical Mistery Tour, All My Loving, Drive My Car, Hey Jude, Let It Be, Birthday, Juniors, Farm, Get Back, Lady Madonna, ob la di ob la da, The Long And Winding Road, And i Love Hearth, BlackBird, y otras tantas mas, que nos hicieron sentir toda una retrospectiva de su trayectoria musical con el cuarteto de Liverpool, hasta llegar al momento Neurálgico, cuando evocó a sus ex compañeros ya fallecidos y dedicó su composición: Here Today a su hermano y amigo John Lennon, como así lo declarara. Posteriormente dedicó a George Harrison, otro tema de The Beatles: Something y por último la interpretación magistral de la rola: My Valentine compuesta para Nancy su actual compañera sentimental.
Después de este momento sublime, viene lo mas estruendoso del concierto cuando interpreta el éxito Live And Let Die donde se deja sentir toda su fuerza interpretativa apoyándose con cañonazos que vomitaban fuego al ritmo de la rola. Al mismo tiempo que los juegos pirotécnicos hacen su aparición saliendo de diversas partes del estadio Omnilife para inundarlo todo de luces multicolores y darle un toque de espectacularidad a la interpretación de McCartney, a ese tema que grabara como solista denominado: Band On The Run.
Al término del concierto hubo expresiones de júbilo de los más rancios y connotados fans Beatle que se dieron cita al estadio Omnilife, donde pudimos captar expresiones de que este no es uno de los mejores conciertos de Paúl, sino, el mejor de todos.
Aunque debemos estar consientes de que aún cuando Paul mantiene una buena forma físico atlético excelente y una potente voz todavía; difícilmente podremos ver nuevamente al ex Beatle en un concierto en vivo en plenitud, como en esa noche del día sábado 5 de mayo cuando lo pudimos disfrutar en esta gira por México, con toda la potencialidad de su voz y su envidiable presencia física que hacía llorar a las chicas emocionadas, como en aquellos, sus mejores años mozos.
A todos los Beatlémanos de corazón Nos queda claro el mensaje enviado por Paul en este concierto, que el sigue considerándose un Beatle. Y si a John, George y Ringo el destino los hizo tomar otros caminos, el rock/Band Beatle no ha muerto, sigue estando vigente con la presencia indiscutible de El último gran Beatle: Paul McCartney.