La obesidad es una enfermedad muy generalizada, se calcula que existen unos 300 millones de obesos a nivel mundial. En la encuesta nacional del 2010 el 48.8% de los obesos tenían además hipertensión arterial, en tanto que en los no obesos el porcentaje fue de 24.6%; así mismo el 40.1% de la población obesa era también diabética. Estos datos revelan la importancia que tiene la obesidad en sí misma y por su relación tan solo con estas dos enfermedades crónicas mencionadas.
El problema de la obesidad se ha venido agravando por diversos factores; porque ha habido cambios sustanciales en la dieta en todo el mundo, en el fondo la causa básica general es la ingestión de mayor cantidad de calorías que las que se requieren por el organismo y su funcionamiento, el sobrante lo almacena como grasa y la persona aumentará de peso en función del exceso que está ingiriendo. Es importante vigilar el peso del niño, a fin de corregir oportunamente el exceso, porque después de la juventud le será más difícil adelgazar en virtud de que en la infancia se condicionó la formación de gran cantidad de células de grasa (adipocitos).
En general es necesario mantener un equilibrio entre la ingesta de calorías y las requeridas para el crecimiento normal. La causa del aumento de peso en un organismo sin algún otro problema, es el consumo excesivo de dulces, pan, chocolate, galletas, pasteles, alimentos chatarra, que además contienen abundante sal.
El peso es recomendable vigilarlo no sólo en la niñez, sino en todas las etapas de la vida como norma saludable, en la juventud, en la adultez y en la senectud, porque la obesidad en primer término implica al organismo cargar innecesariamente muchos kilos de más, o sea, trabajar en exceso sobre todo el corazón, el pulmón y los riñones; pero el colesterol y los triglicéridos forman placas en las arterias que pueden llegar a obstruir la circulación ocasionando un infarto en el área que quede sin circulación, principalmente el corazón o cerebro con el daño consiguiente.
También se está tomando en cuenta en la actualidad la acumulación de grasa a nivel de la cintura, porque se ha observado que es más peligrosa la acumulación de grasa en el abdomen que en otras partes del cuerpo. Con este motivo se recomienda medir la cintura. Una circunferencia mayor de 94 cm en el hombre y de más de 80 cm en la mujer implica riesgos de complicaciones metabólicas o sea que la grasa acumulada en el abdomen es más perjudicial que en otras partes del cuerpo, principalmente en cuanto a riesgo de padecer Diabetes Mellitus tipo 2 y de hipertensión arterial. Algunos autores recomiendan que la circunferencia de la cintura no sea más de 90 cm, tanto en hombres como en mujeres.
Ante el problema de obesidad en aumento, hay que recalcar la prevención de consumir productos contra la obesidad, ya que prometen perder peso por arte de magia, y que además de caros, son inefectivos.
La obesidad es un trastorno que causa serios daños a la salud, que disminuye considerablemente los años potencialmente saludables y los años de la vida misma. Todo esfuerzo que se invierta en evitarla o tratarla redundará en beneficio inmediato en la salud y bienestar de la propia persona. Lo importante es evitar el sobrepeso, no esperar presentar obesidad para tomar medidas y hasta cuando se llega a esta situación, acudir a profesionales para su tratamiento. Siempre se debe evitar consultar charlatanes o a embaucadores de incautos.
La frase:
La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer.
Joubert, Joseph
Un cordial saludo:
Dr. Salvador Parra O’Connor.
Correo electrónico: chava_777@hotmail.com
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