Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Para empezar, un debate es la acción de discutir, de tratar una cuestión personas con puntos de vista distintos.
No deberían fijar uno o dos minutos para exponer razones de las partes, y los mediadores están de más porque se supone que participan en el debate político: gentes pensantes que no van a terminar agarrándose del chóngo o algo por el estilo Si lo que sobra es dinero para pagar las altas cuotas que cobran los emporios televisivos
La prueba de que hubo atención ciudadana al debate es que muchas personas lo prefirieron al fútbol, que pasaba al mismo tiempo.
Para que la gente mal pensada viera que no están controlados los medios, López Dóriga pasó casi inmediatamente después, un programa por la televisión, en donde cuatro representantes de cada uno de los que debatieron, expusieron sus particulares puntos de vista coincidiendo en una sola cosa: que la parte representada de cada uno de ellos, se llevó un triunfo inobjetable. Esto fue con el fin de demostrar que Televisa no está hacia el lado de Peña Nieto ni de ningún otro, está con el pueblo.
Pero, lo cierto es que cada quien habló de su gallo como lo hacían en el programa de don Francisco en una sección en la que mostraban productos diferentes que supuestamente servían para determinada cosa. Ganaba el que le atinaba a la función específica a la que estaba destinado el producto. Lo chusco era la sarta de mentiras que decían en alabanza del artículo en cuestión.
Así estos señores, agarraron breño al tratar de exponer sus personales conclusiones y calificaron con diez a su jefe político correspondiente y con cinco al contrincante. Esto, como me la pongan, nomás no se vale. Una cosa es que nos califiquen de indios y otra es que nos quieran ver la cara queriéndonos confundir.
El debate se lo llevó Quadri, por apegarse al libreto. Pero el Peje triunfó por sostener una actitud valiente y señalar con índice de fuego las canalladas que se vienen cometiendo con los ciudadanos mexicanos: Usted es un corrupto, Peña Nieto y además, ratero. Los salarios que cobran en forma criminal y saquean los presupuestos impunemente, se les van a terminar y el pueblo se los va a revertir.
Si López Obrador cometió un disparate haciendo estas acusaciones de todos conocidas (pero que nadie oyó) y por todos esperadas en el debate. Entonces, perdónenme, yo vi otro canal.
Hace cosa de un mes les pedí a los candidatos que utilizaran las altas cifras de los salarios asignados a la politiquería en turno, y que se comprometieran a bajarlos en un 60 por ciento para tratar de salvar a México, a sacar de la pobreza a los mini-asalariados y a tratar de lograr fuentes de trabajo bien pagado para sacar al buey de la barranca Nadie me respondía hasta el día del debate, en que López Obrador les dijo que se les iba a voltear el chirrión por el palito
Por ese señor debemos votar, aunque digan misa los del otro lado, los que quieren agandallar el petróleo, los que aceptan los altos impuestos (agiotismo) de los bancos y los que están lero lero con propuestas de pacotilla que ya tienen cansada a la gente. Esta es la pura neta.
Háganle caso a la cordura, a la sapiencia y a la verdad de López Obrador, porque Control Señores Control si no lo hacen nos va a cargar la pura tiznada Máxime con la situación financiera de los EUA y la crisis mundial que viene a galope por la libre sopesada por los paisanos que vuelven derrotados de yanquilandia y encuentran más de lo mismo en su México lindo y querido Pisoteado por los politiqueros que sostendrán hasta lo último al artista Peña Nieto, que quedó muy mal parado en el debate, siendo vapuleado por el Peje y desdeñado por la señora del PAN Se le vio desdibujado, a pesar de la filosa barba de Quadri (Que me perdone mi amigo Víctor de Aguinaga, pero parece su hermano gemelo medio fuera de onda, pero con cara de hombre).
(Líneas. Tel. 311 158-66-55).