Por: Emeria Navarro Narváez.
Con motivo del diez de Mayo fecha en que les va bien a los comerciantes, considero pertinente escribir algo en relación a éstas, siendo justo rememorar entre las madres estoicas a Doña Agustina Ramírez de Rodríguez, quién perdió a su marido Don Severiano Rodríguez en el asalto y toma de Mazatlán Sinaloa, por las fuerzas republicanas en abril de 1859.
Le dejó su esposo 13 hijos varones de los cuales murieron doce en la guerra de intervención.
La invasión francesa a semejanza del terrible cáncer, cundió por las entrañas de toda la república. Agustina Ramírez, va personalmente a presentar al ejército a sus doce hijos para que combatieran en pro de la libertad nacional y ella misma los sigue al teatro de los combates, para atenderlos a la hora suprema de la lucha, se instaló en el hospital de sangre y allí recibía ora un hijo herido, ora uno moribundo, ora el cadáver de otro, con sublime serenidad
El Tercer Congreso Constitucional de Sinaloa señaló a la viuda de Rodríguez una pensión de 30 pesos mensuales y esta le fue pagada puntualmente hasta 1869, más, como en la ley de egresos para 1870, se hizo caso omiso de esta pensión, la Tesorería General ya no le pagó. El Cuarto Congreso dispuso se ministrara a dicha señora la cantidad de un mil pesos, por vía de recompensa de los servicios prestados a la patria por su familia, en diciembre de 1873. Después no se le proporcionó socorro alguno, muriendo ella años más tarde después de una vida solitaria y humilde.
Sin duda el valor de muchas madres mexicanas demostrado al perder a sus hijos en las luchas fratricidas ha permanecido en el anonimato. Va par ellas un respetuoso reconocimiento.
No hay llanto más desgarrador que el que vierte una madre ante la pérdida para siempre de su hijo. En esta semana santa del 2012, sufrimos el fallecimiento de mi sobrino el ingeniero Ernesto Navarro Sánchez (nené). Murió en la hora santa del jueves cinco de abril, dejando una estela de dolor inenarrable en sus seres queridos especialmente en Domitila su madre, Ernesto su padre, Sory su esposa y Melvis, Miroslava y Ernesto sus hijos. El viernes santo fue velado en su domicilio en El Botadero Nayarit, y el sábado inhumado en Santiago Ixcuintla Nayarit, ante la consternación y pena de sus coterráneos, particularmente del equipo de béisbol Las Águilas de Botadero quienes después de la misa de cuerpo presente, con el ataúd a hombros, le dedicaron un emotivo fervorín, simulando que hacía un jonrón recorrió el féretro las bases del campo deportivo culminando el acto con una emotiva porra.
Impregnados de la pasión de Cristo todos también le lloramos a tan querida persona, a sabiendas que su recuerdo será como un viento que avivará la llama de su presencia de hijo apegado, de padre amoroso, de amigo leal y como todo costeño, chancero y jovial.
En los años cuarenta del siglo pasado, se premiaba a la madre más prolífica, mientras más hijos criaba, más era admirada, mientras más sufrida, más era elogiada En la actualidad la idea de lo que es ser madre, sigue siendo objeto de veneración y respeto, pero es un reto formidable lograr una conceptualización de los roles que deberá desempeñar una madre moderna en la procuración de valores y conductas que favorezcan a la salud física, mental y social de las futuras generaciones.
Actualmente en el medio urbano la madre ha sido liberada de pesadas tareas como acarrear el agua, proveer de leña, cocinar con fogón, moler en el metate, criar animales, recolectar frutos, ayudar a su esposo o a la falta de éste, realizar labores de campo.
En la ciudad, además de las tareas domésticas ayudada ahora por aparatos, trabaja en oficinas, fábricas, como comerciante o en lo que se pueda para colaborar con los gastos del hogar y si es madre soltera, sacar ella sola a la familia adelante.
En la sociedad contemporánea en nuestro país, la madre tiene aún el papel central en la integración familiar : es la primera educadora del ser humano que forja en sus descendientes el lenguaje, estilos de vida, usos y costumbres indispensables para vivir, es la primera administradora que se encarga de distribuir el ingreso económico familiar – y vaya que hay que hacer maravillas para estirar el presupuesto – es el ser que nos proporciona los primeros nutrientes a través de la placenta y posteriormente mediante el acto sublime y vital de amamantar la madre es quien selecciona y prepara los alimentos e implanta los primeros hábitos alimenticios, es la primera enfermera que otorga cuidados para la salud, quien presiente cuando algo anda mal en nuestro cuerpo, es ella quien vela nuestro sueño y nos da las medicinas, es la primera guía espiritual que nos enseña a afrontar el miedo y la angustia, quien nos enseña las primeras oraciones y valores como la honestidad, el amor a la vida y la conservación del ambiente.
Cuando tenemos en brazos por primera vez a nuestros hijos recién nacidos, un sentimiento entrañable nos embarga, a la vez que una profunda angustia por tan tremenda responsabilidad. Cuando han crecido nuestros hijos y vemos que no son perfectos, una sensación de culpabilidad nos invade ¿En qué hemos fallado? Creo que para ser una madre como lo exige la naturaleza y la sociedad se necesita ser una supermujer. En los animalitos es admirable con cuanto esmero las hembras cuidan a sus cachorritos ¡Cuánta ternura!
Afortunadamente poco a poco el hombre va contribuyendo más y más en los cuidados a la prole y comparte con su mujer muchas de las tareas que antiguamente le eran vedadas. Además las leyes tienden a proteger más a la familia y a la mujer, quien cuando está capacitada para trabajar ya no sufre igual los embates de la viudez o del abandono.
De todas formas, cada quien, desde nuestra intimidad, bendecimos a nuestras madres y abuelas, y les dedicamos pensamientos como los que aprendimos en la escuela:
Madre querida, tu nombre es alegría
En mis horas de angustia y de nostalgia
Viva o muerta, serás siempre mi guía
Eres la esperanza, la fe y la constancia.