Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Podríamos citar unas reales estadísticas de los países cuya juventud aprovecha al máximo el tiempo para prepararse estudiando, dejando obviamente un mínimo de espacio dedicado a la distracción y la debida atención al ejercicio corporal. No de mirones sino de practicantes.

Y nuestra nación se quedaría con el primer lugar de abajo para arriba, a causa de que el gobierno está de acuerdo con los representantes de la educación, y al parecer tiene nexos muy fuertes con el vicio, la prostitución, el proxenetismo y el negocio y consumo de drogas, (ahora debemos agregar el de médicos y medicinas).

Les conviene tener a los jóvenes sumidos en descuidada flojera que brinda la engañosa dulce Vita, en lugar de saberlos dedicados al estudio y aprovechamiento del tiempo para prepararse y capacitarse. Y no es por la simple razón de que este principio de semana se les dieron dos días de asueto para celebrar irónicamente el día del maestro, sino que ésta inveterada costumbre de descansar cuando se les de la gana, se ha hecho una ridícula e inconveniente tradición que a todas luces les perjudica.

Seguramente les caeremos mal a los falsos estudiantes que se refugian en estas actividades de regia hueva para pasarla a todo dar sin obligaciones con sus padres ni demás familiares, (al contrario, les piden dinero para comprar útiles, comestibles, pasajes y varios, porque están preparándose para conseguir un título universitario o de institución educativa de alto nivel, siendo muy diferente el resultado final que se refleja en los exámenes. La mayoría no tiene ni voluntad ni vocación para la carrera que se inscribió originalmente, y a la hora de tronar-dos o tres años después- saltan como los politiqueros mexicanos, de un lado a otro.

Existen los alumnos enamorados, como en todos los centros educativos, quienes por falta de experiencia, por libertinaje sexual, por ignorancia o por lo que usted guste y mande, fracasan en su carrera y abandonan el estudio, yéndose a engrosar las filas de los desempleados, de las madres solteras, de los vagabundos, mal-vivientes, maridos insolventes, borrachos o drogadictos Algunos que se les prende el foco consiguen ocuparse en las diferentes ramas del comercio y si le ponen ganas llegan a ser chóferes de sitio, taqueros, burócratas o buenos para despachar gasolina, vender mercancía, empleados de tienda o de cantina, repartidores de pizzas, tortillas, pollos o algo parecido.

Los que logran obtener un título, empiezan una nueva odisea para lograr acomodarse en un trabajo bien pagado, ya que tienen que entablar una lucha contra los patrones, que prefieren a los pasantes para pagarles menos y explotarlos. Por ello es imprescindible ser un estudiante de tiempo completo, o sea de aquellos que nunca permiten empolvarse, que continuamente están en el estudio, prosiguen, con sacrificios, obtener doctorados o grados mayores en su carrera y se desempeñan a la altura de los mejores.

Hoy, que regresa a su tierra un gran número de mexicanos que, víctimas del desempleo y del desinterés de los gobernantes del país por brindarles ocupaciones y sueldos decorosos, vuelven con otra mentalidad en su futuro, pero se encuentran con más de lo mismo: una juventud orientada hacia el vicio y al desmadre, unos sueldos de hambre y un panorama desalentador, que de seguirlo los llevará a la degradación porque a eso conlleva la indolencia, les incita a la bebida y al consumo de drogas, entre otras lindezas. Son más proclives al sexo libre, al chúpe sostenido, al consumo de toda clase de estupefacientes y a la hueva sagrada que significa faltar a clases por cualquier motivo. Y esto es visto bien por la gran mayoría de los propios maestros.

Es una verdadera desgracia. Vimos en los EUA, a muchas familias de orientales que explicaban el éxito en sus negocios, gracias a la hueva semanal de los mexicanos y demás extranjeros cortados con la misma tijera; comentaban que mientras ellos festejaban invariablemente con carne asada y beba la llegada del sábado y se embrutecían viendo el fútbol soccer mexicano, fornicando a destajo y consumiendo hierba y coca, ellos –los chinos y japoneses, se dedicaban a abrir sus negocios de horario corrido –entre semana y días festivos- para amasar una pequeña fortuna en unos cuantos años y poner un buen súper-mercado o costear una excelente carrera para sus hijos y resolver la situación económica del haz familiar.

Los resultados ahí están sobre la mesa de las estadísticas y Control Señores Control Mientras nosotros regresamos pobres y explotados a la tierra, aquellos son los integrantes de los capitales más fuertes de los países con mayor población de asiáticos ricos En especial los chinos Que están vacunados contra la hueva

(Líneas. Tel. 311 158-66-55).